India advirtió hoy que el sur de Asia se encuentra en «el ojo del huracán del terrorismo», el día en que el único superviviente del comando que atentó en Bombay hace dos semanas fue puesto en prisión preventiva al menos hasta el 24 de diciembre.
El ministro indio del Interior, Palaniappan Chidambaram, apuntó de nuevo a Pakistán, aunque el canciller descartó poco después una guerra con su vecino.
El titular de Interior anunció también este jueves amplias reformas de la legislación sobre seguridad, y nuevas infraestructuras para impedir ataques en el futuro.
Entre las iniciativas figuran medidas para remediar las lagunas de los servicios de inteligencia y «los fallos logísticos», tan criticados a raíz de los ataques en Bombay, en los que murieron 172 personas, incluidos nueve de los diez asaltantes.
Concretamente, el ministro del Interior prevé la creación de veinte centros de formación para comandos de la policía antiterrorista. También está previsto el refuerzo de la seguridad a lo largo de 7.500 kilómetros de costa, para prevenir ataques como los de Bombay, en los que los asaltantes llegaron por mar.
El ministro indio insistió en que «la sospecha apunta sin duda al territorio de nuestro vecino, Pakistán», y dijo que todo el sur de Asia está «en el ojo del huracán del terrorismo».
El canciller indio, Pranab Mukherjee, excluyó una acción militar contra el vecino paquistaní, aunque dijo que lo considera como el «epicentro» de los atentados.
El ministerio paquistaní del Interior respondió que no ha recibido ninguna prueba de India que implique a ninguno de sus ciudadanos en los atentados de Bombay.
Mientras, el único superviviente de los diez asaltantes, identificado como Mohammed Ajmal Amir Iman, fue presentado a un juez este jueves, y permanecerá en prisión preventiva al menos hasta el 24 de diciembre, anunció a la AFP el jefe de la brigada anticriminal de Bombay, Rakesh Maria.
Maria precisó que los investigadores estaban determinando los cargos, y adelantó que Imán probablemente será inculpado de «guerra contra el país, asesinatos, tentativas de asesinato y otras infracciones de la legislación sobre armas y explosivos».
Según la policía, Iman, identificado por las autoridades indias como ciudadano paquistaní, participó en la matanza en la principal estación ferroviaria de Bombay, uno de los objetivos atacados, donde murieron unas 80 personas.
India dice que los diez islamistas fueron entrenados y enviados por el Lashkar-e-Taiba (LeT), un grupo islamista ilegalizado con sede en Pakistán, que en el pasado estuvo vinculado a los servicios secretos de ese país.
Sometido a una fuerte presión internacional, Pakistán detuvo a 16 personas, quince de ellas en un campamento de la organización caritativa Jamaat-ud-Dawa, considerada como el brazo político del Lashkar-e-Taiba.
El miércoles, el Consejo de Seguridad de la ONU incluyó a la organización caritativa en su lista de bandas terroristas, una decisión por la que protestó este jueves el fundador del LeT, Hafiz Saíd.
El primer ministro paquistaní, Yusuf Raza Gilani, anunció el miércoles el arresto de dos jefes del grupo Lashkar-e-Taiba (LeT), Zaki-ur-Rehman Lajvi y Zarar Sha. India sospecha que ambos planearon los ataques de Bombay.
No obstante, Pakistán se niega a extraditar los sospechosos a India y dice que los juzgará según sus leyes.
Según la prensa india, Iman dijo que Lajvi había seleccionado y entrenado a los diez atacantes.
Estados Unidos dijo el miércoles esperar de Pakistán una posición más dura ante el terrorismo.
«Lo que esperamos ver es si se da un cambio en Pakistán en la manera en que trata con LeT», dijo la portavoz de la Casa Blanca Dana Perino.
India y Pakistán, ambos dotados de la bomba atómica, han librado tres guerras entre sí desde su independencia de Gran Bretaña en 1947, y estuvieron a punto de embarcarse una cuarta por un ataque contra el Parlamento indio en 2001, atribuido al Lashkar-e-Taiba.