Desde Nueva York, Raúl Molina, de la Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala, habla con La Hora sobre las condiciones de los indocumentados y la necesidad de consolidar una entidad para la defensa de sus derechos.
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Pregunta: ¿Cuáles son las ciudades en EE.UU. con mayor población guatemalteca?
Respuesta: En un estudio se identificó a California como el estado con mayor número de guatemaltecos y Los íngeles como la ciudad de mayor concentración, la región alrededor de Nueva York ocupaba el segundo lugar y Chicago el tercero.
P.: ¿En qué condiciones viven los indocumentados?
R.: Hay ciertas condiciones que son comunes a todos, tales como el temor constante a ser capturados y deportados; la falta de derechos de todo tipo; la contratación en trabajos mal remunerados, aprovechándose los empresarios de la falta de papeles; limitaciones de vivienda y diversión; y la concentración de todas las energías en ahorrar dinero para poder enviar las remesas de manera regular.
P.: ¿Existe algún respaldo de parte del cuerpo consular?
R.: El Estado guatemalteco ha hecho muy poco por los indocumentados, desde la desacertada decisión de no solicitar el TPS y los servicios consulares, que por su parte, aunque resuelven muchas necesidades, poco pueden hacer para detener las deportaciones.
P.: Además de las autoridades, ¿qué organizaciones brindan ayuda a los indocumentados?
R.: Diversas organizaciones no gubernamentales e iglesias, también ayudan personas y organizaciones particulares, que actúan a nivel local y enfrentan la xenofobia de sectores de la población estadounidense que son ignorantes del fenómeno migratorio. En general, el número de organizaciones es pequeño y su impacto es poco perceptible
P.: ¿Cuál es la importancia de la conformación del Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua)?
R.: En los últimos años, esto se ha hecho una necesidad urgente, teniendo en cuenta que el 15% de la población guatemalteca se encuentra en el exterior y que las remesas que se envían -4 mil 200 millones de dólares en 2007- son determinantes para la economía del país. El Congreso creó Conamigua, lamentablemente se le olvidó incluir en el mismo a un migrante, con lo cual el ente deja de ser representativo.
P.: El trabajo de Conamigua será fundamental. ¿Cuál es el perfil que debe llenar el personal que le conformará?
R.: La elección que se avecina es la de los más altos funcionarios de la Secretaría Ejecutiva. Desde la Red RPDG consideramos que los dos funcionarios se deben complementar, pudiendo el Subsecretario concentrarse en todas las labores que hay que desarrollar en EE.UU., en su condición de principal país de destino de nuestros migrantes.
El perfil del Secretario Ejecutivo, a nuestro juicio, es el equilibrio entre una persona que conoce, por estudio y experiencia propia, la situación de Guatemala como país expulsor de recursos humanos; que se sabe manejar en el campo de los derechos humanos y laborales de los migrantes, y que tiene experiencia en el campo de las relaciones internacionales, que permitan negociar con las autoridades de EE. UU. y México, así como llevar casos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y otras instancias.
P.: ¿Existe algún consenso dentro de su organización para apoyar a un candidato? ¿Por qué?
R.: Creemos que el Secretario Ejecutivo deberá tener una visión global del fenómeno migratorio. En segundo lugar, estamos convencidos de que la Subsecretaría Ejecutiva debe ser ejercida por un migrante en los EE. UU., como fórmula única para que los migrantes participemos en la definición de las políticas y estrategias que nos atañen. Sobre esta base, hemos propuesto al Lic. Oswaldo Enríquez para Secretario Ejecutivo y a América Calderón, asesora jurídica en temas migratorios, con residencia en Washington DC. Este binomio responde integralmente a las necesidades de Conamigua, con conocimientos y experiencia.
P.: Puede señalar el fundamento del apoyo hacia Enríquez y Calderón
R.: Calderón es migrante y ha sido la Secretaria de Asuntos Migratorios de RPDG durante dos años. Le pedimos que asumiera esa función, porque posee más de 20 años de servicios de asesoría jurídica en el campo de la inmigración. Trabajó en un bufete jurídico de Washington DC, que ayudó a tramitar asilo político de muchos inmigrantes, protección temporal para ciudadanos de países como El Salvador y Honduras, y ha trabajado en la defensa de los derechos humanos de Guatemala desde 1980, con particular atención a las mujeres y los niños.
Enríquez no es un migrante pero conoce la problemática, particularmente de los guatemaltecos, por su dedicación al tema a lo largo de los últimos cinco años. Ha sido asesor del Procurador de los Derechos Humanos en el tema de los migrantes y asuntos internacionales, además está en contacto con actores importantes en organismos internacionales. Por cerca de 20 años trabajó con la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala desde la cual defendió y promovió los derechos y el proceso de negociación de paz en el país.
P.: ¿Cuáles son los retos que debe enfrentar Conamigua, al ser electa su dirección?
R.: Conamigua debe ganarse la confianza, entre otros, de los migrantes. No puede ser que este ente de atención a los migrantes no cuente con migrantes en su órgano ejecutivo y tampoco puede ser que funcione de manera poco democrática.
El Consejo Asesor, que sí admite la presencia de migrantes, no es legítimo a los ojos de la mayoría de organizaciones guatemaltecas en el extranjero. Hay que crear la Oficina de la Secretaría Ejecutiva y elaborar un presupuesto, del orden de Q 19 millones, para constituir un ente eficiente que resuelva las principales demandas de los migrantes, desde mejores servicios consulares y protección migratoria hasta gestiones de programas especiales de migrantes en el futuro y la atención de las necesidades de los familiares en el país. No podrán olvidar, en ningún momento, que pasan por Guatemala cientos de miles de migrantes de otros países con destino al norte y que sus derechos humanos deben ser respetados plenamente.