El tema de Siria llega al Consejo de Seguridad


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No obstante el “invaluable apoyo” que el Gobierno de Guatemala (país miembro del Consejo de Seguridad de la ONU) le otorgó a Obama para que atacara punitivamente a Siria, ahora el Gobierno de Estados Unidos ha aceptado llevar el caso del ataque con armas químicas a ese órgano de Naciones Unidas para que se disponga, de acuerdo al derecho internacional, lo que procede para sancionar el hecho y prevenir que en el futuro alguien pueda utilizar ese tipo de armas.

Oscar Clemente Marroquín
ocmarroq@lahora.com.gt


En efecto, en medio de una creciente oposición en el Congreso de los Estados Unidos, reflejo de la oposición de la opinión pública norteamericana, Washington ha aceptado discutir la propuesta de Rusia para que el Gobierno de Siria entregue todo su arsenal de armas químicas de manera que pueda quedar bajo control y responsabilidad de la comunidad internacional.
 
 Obama había dicho que el sistema de Naciones Unidas era inoperante para resolver el problema generado por las muertes en Siria causadas por el uso de armas químicas, hecho por el cual responsabilizó inmediatamente al régimen de Assad, no obstante que éste se ha ido imponiendo con armas convencionales en la guerra contra la oposición patrocinada y financiada por Estados Unidos de conformidad con los intereses israelitas. El sistema de Naciones Unidas encarga al Consejo de Seguridad conocer sobre cualquier situación conflictiva o capaz de generar un conflicto y la violación de las normas de la convivencia pacífica dispuestas por el derecho internacional, pero Washington había decidido brincarse a ese órgano permanente de la ONU para impedir el veto de rusos y chinos que no estaban casados con la tesis de una represalia militar contra el gobierno sirio.
 
 Creo que la reacción abrumadora de la comunidad internacional, salvo la “honrosa excepción guatemalteca”, tuvo mucho peso para forzar a soluciones diplomáticas con base en los principios del derecho internacional. Se trata de privilegiar el uso de la razón sobre la fuerza bruta y terminar con la política que significa que una superpotencia se pueda considerar gendarme del planeta para imponer su criterio a como dé lugar. Es inadmisible que el país que financia la guerra civil patrocinando a la oposición pretenda que el Gobierno constituido se cruce de brazos y se deje derrocar sin ninguna defensa o que, peor aún, se arrogue el derecho de lanzar ataques punitivos en contra de ese Gobierno.
 
 Ciertamente hay antecedentes como los de Jacobo Arbenz en Guatemala, Juan Bosch en la República Dominicana o Salvador Allende en Chile que demuestran cómo ha funcionado el sistema de manera tan perfecta, contando siempre con la traición de las fuerzas armadas de cada uno de los países contra sus respectivos gobiernos. Siria ha resultado diferente y por ello es que se plantea la posibilidad de un ataque directo realizado por Estados Unidos y que pudo concretarse de no ser porque el mismo Senado y la Cámara de Representantes de ese país han tenido dificultades para reunir una mayoría de votos que dé luz verde al plan bélico.
 
 Obama hizo campaña contra Bush criticando los abusos guerreristas de Irak y Afganistán en los que se armó una coalición con España e Inglaterra para brincarse al Consejo de Seguridad que no se tragó la patraña de las “pruebas” contra Hussein. Creo que el destino lo puso en una posición en la que ha tenido que recular para someter a ese mismo Consejo el caso de Siria, de manera que se pueda evitar una nueva guerra. ¿Cuánto influyó la jornada de oración mundial impulsada y dirigida desde el Vaticano por el Papa Francisco? Los agnósticos dirán que en nada, mientras que los creyentes verán en la sucesión de coincidencias, el poder milagroso de la oración.