El techo de vidrio



Cada vez que algún equipo de fútbol de Costa Rica viene a jugar a Guatemala, sectores de ese paí­s atacan a los guatemaltecos señalando a nuestro pueblo de inculto, de violento y poco educado y en ocasiones hasta la misma prensa se ha ocupado del caso para lanzar improperios contra los chapines. Muy recordado fue el caso de aquella selección que se quejó porque un grupo pequeño de guatemaltecos hizo bulla afuera del hotel donde estaban hospedados y hasta de salvajes nos acusaron por el comportamiento de un reducido número de aficionados.

Ayer, al enfrentarse el Municipal con la Liga Deportiva Alajuelense en Costa Rica, se produjeron incidentes de violencia muy graves que debieran servir a esos sectores para entender que la violencia, la falta de cultura y educación no son patrimonio de nadie y que no se puede juzgar a todo un pueblo por la actitud de un pequeño grupo de vándalos. Así­ como la mayorí­a de guatemaltecos son gente trabajadora, esforzada, pací­fica y respetuosa del derecho ajeno, la mayorí­a de los ticos son totalmente distintos a los aficionados que ayer emprendieron acciones de violencia contra los jugadores de su propio equipo y contra los del visitante, al grado de que un jugador de Municipal resultó con un golpe en la cabeza provocado por una moneda que le fue lanzada desde las gradas.

Por supuesto que serí­a más fácil dejarnos llevar por la corriente y responder a esos sectores de Costa Rica con la misma moneda, es decir, lanzando ahora improperios contra todos los ticos y acusar al paí­s de tener una población de cafres. Pero nuestra intención es cabalmente hacer ver que no se puede ni debe juzgar a todo un paí­s y a su pueblo por la actuación desafortunada de un pequeño grupo de patanes de los que hay en cualquier lugar del mundo. Lo que debemos entender es que en todos lados la violencia se desata al calor de la pasión por los deportes cuando esas minorí­as de las llamadas barras bravas no son controladas eficientemente por la autoridad.

Y nos interesa en especial hacerles ver a los hermanos de Costa Rica que no por la actitud de menos de una centena de vándalos vamos a juzgar y condenar a todo un pueblo. Nos solidarizamos con los ticos que sienten pena y vergí¼enza por lo ocurrido ayer y que fue transmitido al mundo por la cadena Gol TV, sabiendo que alguna gente tendrá la tendencia que tantas veces han tenido los ticos, de generalizar y pensar que así­ es toda la población de ese hermoso paí­s. Y es que entender que se tiene techo de vidrio hace que se abandonen esos aires de superioridad y arrogancia.