El surrealismo de la patria


«Los grandes sólo son grandes porque nosotras estamos de rodillas. ¡LEVANTí‰MONOS! Prudhomme

En la semana que ahora termina entre lo absurdo y lo irreal, el guatemalteco  se enteró de temas que le  sacaron de su rutina diaria y que ponen de manifiesto que la temática nacional, cuesta a veces digerirla, por lo extraño, complejo e irreal.

Edith González

La aprobación del contrato por quince años más  para  Perenco, al final ya con el ¿visto bueno? de la Corte de  Constitucionalidad; la salida de los militares a las calles para combatir el crimen; el  adiós a Carlos Castresana y el caso Ví­ctor Rivera, fueron las noticias dominantes en la semana.

Uno a uno.

Perenco es ya cosa juzgada. El mandatario  aprobó los próximos quince años de operaciones y la mañana de  ayer la Corte de Constitucionalidad,  el máximo organismo legal del paí­s dio el golpe final al avalar el acuerdo presidencial.

Es historia y esperamos conocer en quince años el resultado de este acuerdo que representa dinero, ¿para quién?,  pero se olvida del ambiente.

Luego, el criticado  Ejército, ahora  si será útil.  El mismo presidente Colom le da  ahora sus bendiciones y  ordena que salga a las calles a combatir el crimen, pero… con qué recursos, si  se trata de un ejército sin recursos, sin personal, sin equipo y que en este gobierno ha sido acremente criticado por los «comandantes» que ahora deciden las polí­ticas del Estado.

Y el señor Castresana se fue del paí­s. «Carlos», le dice el presidente Colom, no terminó su perí­odo, por situaciones familiares que se le salieron de control. Aunque  en el tiempo a cargo  de la CICIG dejó muchas dudas sobre los casos supuestamente aclarados.

Y justo otro caso de la semana es el de Ví­ctor Rivera, que según la CICIG fue asesinado por órdenes del narcotraficante Jorge Mario Paredes, «El Gordo», preso y sentenciado a 31 años de cárcel en Estados Unidos.

La ex ministra de gobernación, Adela Torrebiarte, otrora dirigente del grupo Madres Angustiadas,  que en su momento enfrentó acremente a las autoridades de turno,  ahora también dueña del partido polí­tico ADN,  y quien conocí­a ampliamente a Rivera,  no da crédito a la versión que dio a conocer la CICIG sobre  su asesinato.

«Esa hipótesis no me cuadra. No me cuadra. No tiene sentido». (elPeriódico, página 4. Julio 30-2010)

La frase de la ex ministra de gobernación desautoriza a la CICIG en el caso Rivera… será que su posición actual no la autoriza para hablar del tema y que al igual que los otros guatemaltecos, que también dudan serán descalificados y desautorizados por el presidente Colom para hablar de éste y otros tantos temas que nos agobian, empezando por la inseguridad.