La justicia española revisó globalmente a la baja, hoy, la sentencia pronunciada en octubre contra los acusados en el proceso por los atentados islamistas del 11 de marzo del 2004 en Madrid, desairando una vez más a la acusación.
El Tribunal Supremo español absolvió hoy, tras estimar su apelación, a cuatro de los 21 condenados por los atentados islamistas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, que dejaron 191 muertos, y también confirmó la absolución de «Mohamed el egipcio», presentado en el proceso como presunto cerebro de los atentados, reivindicados en nombre de Al Qaida.
Ya en primera instancia, los jueces de la Audiencia Nacional no habían hecho caso de las grandes peticiones de penas de la fiscalía, decidiendo en particular absolver a Rabei Usmane Sayed Ahmed alias «Mohamed el egipcio».
La Audiencia Nacional había considerado que no había pruebas suficientes para condenarlo como instigador de los atentados.
Este tribunal antiterrorista de Madrid también había considerado que no podía ser condenado en España por pertenecer a un grupo terrorista, ya que había sido sentenciado a ocho años de prisión por las mismas acusaciones en Italia, donde está encarcelado.
La fiscalía había apelado esta decisión y pidió diez años de cárcel para «Mohamed el egipcio» por pertenencia a grupo terrorista.
Pero el Tribunal Supremo rechazó esta solicitud y decidió además absolver a Basel Ghalyun y a Mohamed Almallah Dabas, ambos condenados en primera instancia a 12 años de prisión por pertenencia a una organización terrorista.
El máximo tribunal penal también absolvió a Abdelilah El Fadual El Akil, sentenciado previamente a nueve años por colaboración con organización terrorista, así como a Raúl González Peña, condenado a cinco años por suministro de explosivos.
El Tribunal Supremo decidió además condenar a Antonio Toro, uno de los absueltos en el proceso concluido en octubre, a cuatro años de prisión por tráfico de explosivos, aunque redujo las penas a varios de los demás condenados.
Rebajó de 12 a 9 años la pena de reclusión dictada contra Mahamed Larbi Ben Sellam y de 15 a 14 años la de Hassan El Haski, ambos por pertenencia a grupo terrorista.
Los condenados, que eran 21 en el juicio de primera instancia, pasaron así a ser 18 (uno de los acusados absuelto en octubre fue condenado hoy tras apelación) de un total de 29 imputados a inicios del proceso, en febrero del 2007.
Las más pesadas de las condenas aplicadas en octubre, con penas simbólicas que sumaban unos 40 mil años de prisión para tres acusados, en particular a quien depositó la bomba y el proveedor principal de los explosivos, no fueron puestas en cuestión por el Tribunal Supremo.
Esta respuesta a la apelación sonó como un nuevo y duro golpe contra la acusación. El juez Juan del Olmo, instructor del caso, no quiso comentar hoy la sentencia y dijo que leería con atención las mil páginas de conclusiones del Tribunal Supremo.
El 11 de marzo del 2004, hacia las 7:40 horas locales, diez bombas estallaron en cuatro trenes suburbanos madrileños cargados de gente trabajadora, obreros o estudiantes, que se dirigían a la estación de Atocha.
Con 191 muertos, éste fue el atentado más sangriento cometido en nombre de Al Qaida en Occidente, tras los del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos.
La Audiencia Nacional no puso en evidencia ningún lazo material entre los atentados y la red islamista Al Qaida, pero se había referido a «células (…) de tipo yihadista» (partidarias de la guerra santa islámica).