El sucre quiere liberarse del dólar


Hugo Chávez, presidente de Venezuela, ha sido uno de los lí­deres que más ha impulsado la creación del sucre. En la gráfica, durante su estancia en Cuba para la cumbre del ALBA. FOTO LA HORA: AFP PRESIDENCIA

El sucre, la moneda de la alianza izquierdista de nueve paí­ses liderada por Venezuela y Cuba que comenzará a operar en enero de 2010, es una unidad monetaria virtual para el comercio intrarregional con la que se aspira a escapar de la dependencia del dólar.


La Cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) acordó ayer la entrada en funcionamiento del Sistema Unitario de Compensación Regional (sucre), para promover el comercio mediante la compensación de pagos sin utilizar el dólar.

El mandatario venezolano Hugo Chávez indicó que «se decidió comenzar su activación ya práctica a partir de enero, incluso con unos primeros cargamentos, está identificado con Cuba y Venezuela, pero también con Ecuador, con Bolivia».

Su tratado constitutivo fue firmado en la anterior Cumbre del ALBA en Cochabamba, Bolivia para, según estipula, liberarse del «yugo del dólar».

El sucre es una unidad de cuenta común, moneda sin existencia material, acordada por los paí­ses para contabilizar sus operaciones compensadas, es decir determinar los valores en un intercambio de productos por mercancí­as o servicios.

Se trata de un complejo proceso como el que recorrió la Unión Europa con el euro, que primeramente fue el eco como unidad de cuenta común. El ALBA pretende que, como el euro, tenga en el futuro propiedades de una moneda común, con existencia fí­sica.

Mientras no podrá cumplir las otras funciones que tienen las monedas de reserva de valor o medio de pago para los agentes comerciales tanto importadores como exportadores.

El sucre se valoriza a partir de una canasta de las monedas locales de cada paí­s miembro y de una cesta de divisas, y será utilizada por los Bancos Centrales y dos organismos que se crean, la Cámara Central de Compensación y el Fondo de Reservas y Convergencia Comercial.

Pero economistas, empresarios y dirigentes polí­ticos de los paí­ses del ALBA han advertido de los peligros de que el Sucre termine entorpeciendo los mecanismos de comercio en el bloque.

ALBA

El ALBA, creado en 2004 por Cuba y Venezuela, reúne además a Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Honduras, Dominica, Antigua y Barbuda, y San Vicente y las Granadinas, paí­ses con doctrina de izquierda que se oponen a los tratados de libre comercio con Estados Unidos.

Los presidentes Hugo Chávez y Raúl Castro, y sus aliados del ALBA acordaron enfrentar la «ofensiva polí­tica y militar» de Estados Unidos en América Latina, tras rechazar su papel en Honduras y Colombia, y sus advertencias sobre nexos de lí­deres latinoamericanos con Irán.

La VIII Cumbre de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), festeja el quinto aniversario de creada por el presidente venezolano y el lí­der cubano Fidel Castro, emitió una declaración, previo a la clausura en La Habana, con compromisos polí­ticas, económicos y sociales, y fijan una postura común para la Conferencia del cambio climático en Copenhague.

«Condenamos en los términos más enérgicos la ofensiva polí­tica y militar de Estados Unidos sobre la región de América Latina y el Caribe», subraya la declaración.

Los nueve paí­ses del bloque de izquierda, que se reivindica «antiimperialista», rechazaron «enérgicamente» las advertencias que lanzó el viernes la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, a lí­deres de América Latina que socavarí­an la democracia e incrementan sus lazos con Irán.

«Rechazamos las pretensiones del Gobierno de los Estados Unidos de inmiscuirse en las decisiones soberanas de polí­tica exterior de los paí­ses de Latinoamérica y el Caribe, como los ví­nculos (…) con Irán», subrayó.

Chávez afirmó que la declaración de Clinton es una «agresión imperial burda» que el ALBA no va «a tolerar», y su colega boliviano Evo Morales, que el sábado acusó a Estados Unidos de «terrorismo», sugirió al gobierno de Barack Obama «cambiar sus actitudes coloniales y patronales».

«Pero eso todaví­a no lo entienden (…) hay que estar preparados junto a nuestros pueblos para enfrentar cualquier agresión o invasión del imperio», expresó Morales en La Habana.

El bloque reiteró su «más firme condena» al golpe de Estado que derrocó en Honduras a Manuel Zelaya, su «convicción de que fue perpetrado con el apoyo de Estados Unidos» para frenar el avance de las fuerzas progresistas en América Latina, y reiteró su no reconocimiento a las elecciones del pasado 29 de noviembre.

«El imperio está tratando de recuperar lo que ellos llaman su patrio trasero y en primer lugar Centroamérica. Van a tratar de derrocar a Daniel Ortega (presidente de Nicaragua)», afirmó Chávez.

La alianza rechazó al acuerdo que permite a Estados Unidos usar siete bases militares en Colombia, por considerarlo un «peligro real» y la «amenaza más grave» a América Latina.

«A Colombia la están convirtiendo en una base militar yanqui» y «a Venezuela la están cercando (…) No aceptamos ninguna injerencia de Estados Unidos ni amenazas», afirmó Chávez.

El ALBA acordó también una declaración para Copenhague, en la que rechazó «categóricamente» los «intentos» de los paí­ses ricos de transferir a las naciones en desarrollo la responsabilidad del problema.

«Vamos a ir, Evo va, yo también, lo confirmo, y creo que nos toca a nosotros representar al ALBA», anunció a prensa Chávez.

Los lí­deres del ALBA acordaron consolidar proyectos en energí­a, educación, salud y ciencia, y la entrada en vigor del Sucre, moneda virtual que creó el bloque para el comercio intrarregional y que aspira a concretarse como el euro, en enero en una exportación de arroz de Venezuela a Cuba.

El grupo busca la unidad en contraposición a Washington, sustentada en el petróleo venezolano y las misiones de médicos y maestros cubanos, pero su PIB es de sólo 540.000 millones, 380 mil de ellos de Venezuela.

Integrada por Venezuela, Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Honduras, Dominica, Antigua y Barbudas, y San Vicente y las Granadinas, el ALBA tendrá su próxima Cumbre en Venezuela el 17 y 18 de abril.

A La Habana asisten, además de Raúl Castro, Morales, Chávez y Ortega, el canciller ecuatoriano Fander Falconí­, la canciller de Zelaya, Patricia Rodas, y representantes de las tres islas anglófonas.

Fidel Castro, de 83 años, quien no sale en público desde que enfermó en julio de 2006 y entregó el mando a Raúl, siguió atento la cumbre pero prefirió no participar porque estima, según Chávez, que ya cumplió «una etapa» y «su tarea» ahora es pensar, escribir y sugerir.

ENERO Primera transacción


La primera operación comercial con el sucre, la nueva moneda virtual del ALBA, se realizará en la cuarta semana de enero con una exportación de arroz de Venezuela a Cuba, anunció el ministro de Economí­a de Venezuela, Alí­ Rodrí­guez Araque.

«Podemos decir que para la cuarta semana de enero, a través del sucre, se mandará el primer cargamento de arroz de Venezuela para Cuba, lo cual es ya parte concreta de los intercambios que se van a hacer bajo ese mecanismo», dijo Rodrí­guez, quien acompaña al presidente Hugo Chávez en la VIII Cumbre del ALBA en La Habana.

Indicó que «ya todo lo que es la plataforma tecnológica (del sucre) se ha ido adecuando» y que el 8 de enero sesionará en Caracas para su perfeccionamiento. «Por lo pronto se están haciendo ensayos a fin de afinar los mecanismos para que éstos funcionen de la mejor manera», añadió.

El sucre es una unidad de cuenta común, moneda sin existencia material, acordada por los miembros del ALBA para contabilizar sus operaciones compensadas, es decir determinar los valores en un intercambio de productos por mercancí­as o servicios.