El sistema de transporte


Aunque el Gobierno haya alcanzado un acuerdo con los «empresarios» del transporte urbano, la crisis está cantada porque el aumento del precio al diésel obligará más temprano que tarde a analizar el tema de la tarifa. Pero el tema de fondo está en que es el momento en que se tiene que emprender una solución definitiva, no con parches, al tema para crear un sistema de transporte que sea eficientemente administrado con verdadero criterio empresarial y técnico, que brinde a los usuarios eficiencia y seguridad en sus traslados.


El sistema de transporte actual es inútil, obsoleto y terriblemente inseguro, además de que no es barato si tomamos en cuenta que no existe un diseño de rutas que permita transbordos como ocurre en cualquier área urbana del mundo. Pero no podemos culpar de esa situación a los dueños de buses que pomposamente se denominan empresarios, porque ha sido la autoridad la que ha permitido que opere un sistema con las caracterí­sticas del nuestro que moviliza verdadera chatarra por las calles y avenidas de la ciudad.

Si sumamos lo que el Estado ha gastado en subsidios, más lo que derrochó con el aval que se dio a la Municipalidad en tiempos de í“scar Berger y Arzú como Presidente para la compra de los buses rojos que fueron una estafa descomunal para el pueblo que pagó por la ví­a de sus impuestos el derroche de dinero por la adquisición de chatarra que ya habí­a sido descalificada en México por inútil, Guatemala podrí­a tener una empresa de transporte público eficiente y moderna y posiblemente hasta tendrí­amos ya algunos ramales de un transporte masivo y rápido. Pero ese dinero ha sido inversión tirada a la basura porque al ir a los bolsillos de los dueños de buses y a los bolsillos de quienes hicieron la compra de los «tomates», el pueblo no recibió ningún beneficio.

Estamos frente a dos problemas concretos que debe enfocar la autoridad competente. Por un lado la cuestión de la tarifa actual ante el embate del aumento a los derivados del petróleo que no se quedarán en cifras cercanas a los Q 40 como están ahora, sino que seguirán subiendo como espuma. Eso tiene que ser atendido con criterios de justicia y equidad porque si los costos suben la tarifa deberá subir, pero también habrá que compensar ví­a salarios el golpe a la población.

Y por el otro lado está la cuestión de crear un sistema eficiente, seguro y al mejor precio posible para el futuro, tema que no puede ser olvidado por la presión de la coyuntura. Es más, ante la crisis podemos decir que la creación del sistema es cosa de «ahora o nunca».