El retorno a Guatemala ayer martes del ex presidente Alfonso Portillo procedente de México para enfrentar la justicia, ha sido sin duda, una de las noticias de mayor impacto político durante los últimos tiempos, actualizando el debate sobre la probabilidad que las acusaciones de peculado o hurto de caudales públicos pudieran obedecer a un montaje de carácter político.
El propio ex gobernante afirmó que toda la trama en su contra fue diseñada por una familia muy poderosa que ejerció su influencia para que el Ministerio Público destinara alrededor del 90 %%%% del tiempo disponible para armar el caso promoviendo la respectiva orden de captura.
Tras el regreso del licenciado Portillo surgieron muchas bolas sobre que su presencia en el territorio nacional era un hecho en connivencia con el gobierno del presidente ílvaro Colom quien coincidentemente está fuera del territorio de Centroamérica o que podía tratarse de un «arreglo» con las autoridades mexicanas luego que el régimen guatemalteco habría decidido acceder a la extradición de un supuesto narcotraficante.
El ex Presidente criticó agriamente al gobierno del ex presidente í“scar Berger culpándolo de haber permitido la persecución política en su contra. Categóricamente afirmó que durante el gobierno pasado dominado por el sector empresarial, no hubo respeto a las instituciones públicas ni al estado de Derecho.
Tras su comparecencia ante los tribunales de justicia, el licenciado Portillo quedó en libertad al pagar una cuantiosa fianza por el monto de un millón de quetzales, quedando ligado al proceso, con el compromiso de llegar a firmar cada mes el libro correspondiente.
En todo momento, el ex Presidente alegó su inocencia, señalando que está seguro que va a demostrar que los señalamientos formulados por el Ministerio Público sobre el desvío de 120 millones de quetzales son totalmente inconsistentes.
Para sorpresa de los grupos oligárquicos del país, numerosos guatemaltecos manifestaron su profunda simpatía, y cariño para la figura del ex Presidente, quien sin lugar a dudas, se ha perfilado como el mejor gobernante de Guatemala durante la época contemporánea.
A través de la radio, los principales argumentos de los guatemaltecos fueron que durante la gestión del licenciado Portillo hubo estabilidad en los precios y que las condiciones económicas fueron más favorables para los sectores populares. Un alto porcentaje de la población recuerda a su gobierno por los aumentos de salarios para los trabajadores, su política de fertilizantes para los campesinos y otras medidas de justicia social, lo cual permite comprender la impresionante popularidad de que goza el ex Presidente.