Ninguna apuesta que haga el diputado Roberto Alejos para levantar la imagen del Congreso de la República tendrá sentido si no asume el compromiso de devolverle al Organismo Legislativo los 82 millones de quetzales que fueron jineteados por la casa de bolsa Mercado de Futuros y cuyo paradero es ahora uno de los grandes misterios. Para vernos a los guatemaltecos la cara de babosos, han pretendido decir que ese dinero se perdió en malas inversiones en el mercado de mercancías a futuro, específicamente en la compra de contratos de petróleo, de café y de divisas europeas.
Sin embargo, matemáticamente se puede demostrar que en los meses en que ocurrió el jineteo no se produjo una debacle de tal magnitud como para que se perdiera el dinero. Lo que ocurrió fue que se interrumpió el ascenso que traía el precio del petróleo y hasta bajó un poco con respecto al pico que alcanzó, pero no llegó siquiera a los niveles que tenía en febrero, que es cuando el dinero teóricamente se colocó en esas compras de materias primas.
De suerte que lo correcto es decir que el señor Girón trasladó ese dinero a algunas cuentas de personas que él y sus abogados debieran indentificar o que un buen interventor pudo haber detectado. Lo más fácil para el juez encargado del caso fue levantar la intervención a fin de no enfrentar el cobro que hacían los interventores que por ineptitud jamás pudieron averiguar a ciencia cierta que pasó con el dinero.
Aceptar la tesis de que el dinero se esfumó es hacerle un favor a Girón y sus cómplices que tienen escondido ese dinero. Por ello sostenemos que no hay reto más grande para el futuro presidente del Congreso que lograr la devolución del dinero que fue sustraído bajo las barbas de Meyer. No olvidemos que en buena medida a Roberto Alejos lo salvó la arrogancia de Meyer, puesto que cuando éste asumió dijo que él se haría cargo del control del dinero del Congreso, arrebatando tal facultad al Primer Secretario de la Junta Directiva, quien tenía esa responsabilidad compartida con el Presidente. Pero como ya sabemos que Meyer además de autoritario fue extremadamente tonto, cargó solo con toda la responsabilidad.
Ahora si Alejos quiere tener posibilidades de una gestión relativamente exitosa, su primer y más comprometido paso tiene que ser la búsqueda de ese dinero y para ello tiene que usarse todo el recurso del Estado en la investigación, porque no es justo que 82 millones aguarden a que Girón, Meyer y compañía resuelvan su problema legal para ser repartidos.