Uno de los bienes más preciados para la existencia de la vida y el desarrollo humano es el agua, su utilización es algo que obligadamente debe de regularse. Sin agua no puede existir la vida humana, podemos vivir varios días sin alimentos, pero no podemos sobrevivir 72 horas sin agua.
jfrlguate@yahoo.com
El cambio climático está afectando las principales reservas de agua dulce como son los polos y la mala utilización o abuso de la tierra poco a poco, inexorablemente incrementa las tierras áridas, los desiertos.
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El agua es fundamental en la agricultura, en la generación de oxígeno y bien utilizada permite enriquecer la producción alimenticia y la generación de energía limpia sin ser excluyentes unos de otros, en sentido alguno.
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Nuestro país urgentemente debe enfocar su atención y preocupación hacia la regulación del uso de los ríos, de los lagos y de los bosques. Nuestra topografía permite con menores costos la creación de embalses que deben y pueden ser utilizados para multiplicar el riego agrícola, especialmente el riego por goteo. En muchos casos esas mismas aguas pueden ser previamente utilizadas en generar energía eléctrica.
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China es un país donde cada día más se multiplica la generación eléctrica de forma hidráulica. No sólo la presa más grande del mundo de las siete gargantas, sino miles de miles de embalses con pequeñas plantas generan energía eléctrica.
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Guatemala tiene un elevado número de ríos, de saltos de agua en la mayoría del territorio nacional que podría generar el triple de lo que actualmente se genera de energía eléctrica sumados todos los medios de generación. Aún cuando los planes de campaña del actual gobierno preveían la creación de una o dos hidroeléctricas similares a Chixoy, han pasado 18 meses de gobierno y no se ha concretado nada al respecto. Las explicaciones pueden ser muchas pero junto a las excusas no resuelven el problema.
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¿Qué sucedería, Dios no lo quiera ni lo permita, si un derrumbe o cualquier otro acto natural redujese la generación eléctrica de Chixoy? Quebrarían la mitad de las pequeñas empresas, aumentaría el precio de la energía doméstica e industrial al doble y nuestras exportaciones de productos industriales y alimenticios se vendrían a bajo. Sería un problema mayor que los efectos climatológicos llamados el Niño y la Niña, porque indudablemente Guatemala depende en aproximadamente en un 40% de su electricidad de la hidroeléctrica de Chixoy.
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Invertir en producción de generación hidroeléctrica es una inversión conveniente, productiva y segura, pero no es de la noche a la mañana que se construye y se pone en actividad una hidroeléctrica.
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El gobierno, tanto a nivel Ejecutivo como Legislativo, debería de declarar de interés y urgencia nacional la construcción y puesta en operación de Xalbal y Xalalá porque estas dos hidroeléctricas son más importantes para el futuro del país que toda la infraestructura restante junta. Si un operador internacional asociado con el IGSS, con los usuarios y consumidores domiciliarios, comerciales e industriales suscriben y aportan la inversión, no habría imposible que se les antepusiera. Hasta al gobierno de Romeo Lucas se le tiene que reconocer que con todos los inconvenientes y defectos, le legó al país la hidroeléctrica de Chixoy. ¡Querer es poder!