El rascacielos comprado por un fondo de Emiratos írabes


Joya de la arquitectura

El emblemático Chrysler Building de Nueva York, rascacielos histórico de estilo «art déco», fue comprado por un fondo de los Emiratos árabes que tomó su control por 800 millones de dólares, indicaron fuentes cercanas a la transacción.


«Vendimos nuestra participación del 75%», dijo Theresa Miller, portavoz de la aseguradora Prudential, propietaria de buena parte del edificio de cemento y acero construido en 1930 y declarado monumento histórico en 1976.

Esa participación habí­a sido adquirida en 2001 por TMW Real Estate por 300 millones de dólares. Prudential habí­a a su vez comprado TMW en 2002.

Una fuente allegada a la operación, que tuvo lugar el martes, reveló por su parte el monto de 800 millones de dólares e identificó al fondo de los emiratos como comprador del esbelto rascacielos gris.

Principal fondo soberano del Emirato, el Abu Dhabi Investment Council ya habí­a invertido 7.500 millones de dólares en el banco norteamericano Citicorp.

El fondo también adquirió en Estados Unidos una importante participación de Toll Brothers, gigante norteamericano de la industria de la construcción.

El 25% restante del Chrysler pertenecí­a al grupo Tishman Speyer, quien además de poseer el 25% del edificio, lo administra.

Empresa no cotizada en la bolsa, posee un total de 14 mil viviendas y una cartera de activos en el mundo que asciende a 40 mil millones de dólares.

Joya de la arquitectura «art déco», obra del arquitecto William Van Allen, el edificio Chrysler -construido entre 1928 y 1930- fue el más alto de la ciudad hasta ser derrocado por el Empire State Building.

Situado en el corazón del «Midtown» en el sector este de Manhattan y frente a la estación Grand Central de trenes y subterráneos, mide 318 metros, contando la antena de su vértice puntiagudo.

Su corona de arcos concéntricos de acero con ventanales triangulares que apuntan al cenit vuelve inconfundible su silueta metálica brillante en el cielo de Manhattan. Las esquinas incluyen elementos decorativos de los automóviles Chrysler, cuyo fabricante fue el primer dueño del edificio.

Se trata del segundo rascacielos histórico de Nueva York adquirido por extranjeros, tras la venta el mes pasado del edificio General Motors sobre la Quinta Avenida por 2.800 millones de dólares a inversionistas de Dubai, Kuwait y Qatar.

El edificio fue cedido por el magnate Harry Macklowe, endeudado tras haber comprado en 2007 siete edificios por 7 mil millones de dólares mediante un préstamo negociado cuando el mercado inmobiliario era aún floreciente.

Por su parte, la prensa evoca desde el mes pasado el interés del grupo inversionista italiano Valter Mainetti por el no menos famoso Flatiron Building, construido en 1902.