Al aproximarnos al 2012, fecha clave para los pueblos indígenas de Abya Yala («Tierra del Sol», que es el continente americano), cuando un nuevo ciclo de 500 años debe iniciarse, esta vez de prosperidad y desarrollo, actos de racismo en contra de ellos siguen siendo perpetrados por los descendientes de los invasores europeos. Hoy nos indignan los ataques violentos del gobierno de Alan García en el Perú contra los pueblos indígenas de la Amazonia, que han merecido el repudio internacional. La Red por la Paz y el Desarrollo de Guatemala (RPDG) se ha adherido a la condena de la violencia del Estado peruano y apoyará toda campaña internacional al respecto.
No obstante, debemos señalar que también en Guatemala el racismo sigue profundamente enraizado. Hemos leído el comunicado de Conavigua del 5 de junio. Más de 12 años después de la firma de los Acuerdos de Paz, destacamos: «Las mujeres viudas y jóvenes huérfanos expresan su preocupación y rechazo por la situación de la violencia incontrolable, el desempleo, el hambre que nos afecta a la mayoría de mujeres mayas y jóvenes, ante la falta de apoyo de parte de las instituciones del Estado». ¿Qué ha ocurrido con el Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas? ¿Qué se ha hecho con las recomendaciones del Informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, que exigían el resarcimiento por el genocidio cometido?
Conavigua dice al respecto: «También analizamos la falta de acceso al sistema de justicia y la impunidad que impera en este país y que nos afecta especialmente a las mujeres mayas sobrevivientes del genocidio, en virtud de que han transcurrido más de 20 años después de que se cometieron las masacres y no existe hasta el momento ninguna sentencia condenatoria en contra de los responsables materiales como intelectuales de los hechos atroces cometidos durante el conflicto armado interno. El Programa Nacional de Resarcimiento no ha dado muestras hasta el momento de voluntad política sobre la implementación individual o colectiva y atender a los sobrevivientes…»
Para quienes en nuevo acto de racismo exigen que se dé vuelta a la página de la historia, les recuerdo que la historia presente está vinculada a la historia del conflicto y es continuidad de la misma. Conavigua dice sobre la situación que se vive hoy: «Repudiamos la persecución, intimidación y amenazas en contra de los diferentes líderes y lideresas comunitarias que han luchado en contra de la minería, las cementeras y las hidroeléctricas, defendiendo y enfrentando con valentía y coraje la defensa de la madre tierra y los derechos colectivos de los pueblos indígenas». Los ocho años de prisión dictados contra Ramiro Choc y la prisión de otros dirigentes indígenas son actos descarados de racismo, que merecen, igualmente, una intensa campaña internacional de rechazo. La RPDG participa y promueve las acciones nacionales e internacionales contra el racismo, que pueden significarle al gobierno no alcanzar su meta preciada de estar en el Consejo de Seguridad de la ONU. El movimiento social y los migrantes estamos a la espera de que el presidente Colom demuestre que, efectivamente, ha aprendido que la tolerancia y el diálogo son la única salida hacia delante.