En la primera vuelta eleccionaria, el Frente Republicano Guatemalteco, FRG, partido de mis raíces y por el que tengo personal interés, obtuvo 15 diputados coincidiendo con mi vaticinio como ya se lo había anticipado de forma privada a varios amigos y compañeros.
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Durante su campaña, el FRG reconoció y reivindicó parte de los logros que el gobierno anterior a través del Organismo Ejecutivo había materializado a favor de la población, tales como actualización e incremento de salarios mínimos y bonificación; creación de la tarifa social eléctrica para beneficiar a la mayoría de los consumidores domiciliarios; control y supervisión no inflacionaria en la canasta básica (pollo, azúcar, pan, etc.) y la lucha contra la pobreza y el hambre con programas agrícolas de fertilizantes, semillas y asesoría.
Evidente y positivo es el logro obtenido por quienes dirigen la estructura partidaria departamental en Escuintla, Totonicapán, Quiché y Alta Verapaz, quien puede ignorar su éxito político, el cual contrasta con el fracaso, por primera vez en la capital y los municipios de Guatemala.
De todos los diputados propuestos por el FRG que se eligieron, todos son de pura cepa salvo uno o dos, por ejemplo Ricardo Antonio Saravia Torrebiarte, que es huevo de otro pato.
Esta campaña fundada en los logros indicados regeneró ante la población del país al FRG, esperemos que ello sea de nuevo la recuperación de una bancada legislativa eficiente, valiente como el grupo de diputados de 1990 y las dos subsiguientes legislaturas, exponentes de un partido de principios, activo y combativo a favor de la mayoría de los guatemaltecos y no un comodín.
Analizando fría y objetivamente el comportamiento de los votantes a nivel nacional, debe reconocerse que los 309,151 votos recibidos en el listado nacional de diputados a favor del FRG (9.81% del total) pertenecen indudablemente a la candidatura del general José Efraín Ríos Montt. Ninguna persona en lo individual puede decir que obtuvo ese resultado que supera tres veces los votos obtenidos por Rigoberta Menchú como candidata a la Presidencia de la República.
Precisamente por lo anterior, considero que es conveniente que emulando al heroico general del Alcázar de Toledo, José Moscardó Ituarte, el general Ríos Montt convenza a la diputada Zury Ríos Sosa para que se ausente con permiso de su rol de diputada y en su lugar se incorpore el licenciado Luis Mijangos, lo que reforzaría técnicamente en los aspectos parlamentarios y legislativos, tanto a la bancada del FRG, como al Congreso. Esto ya ocurrió en el pasado cuando a mi solicitud el diputado Juan Francisco Reyes Wyld le cedió la mayor parte de su mandato al licenciado Mijangos.
Los cinco diputados que obtuvo el Partido CASA tienen una enorme responsabilidad, deberán demostrar la diferencia entre la teoría y la práctica. Los cuatro de Encuentro por Guatemala reciben la responsabilidad de demostrar su sentido social, especialmente Otilia Inés Lux de Cotí, quien deberá rápidamente aprender el proceso parlamentario y a la vez impulsar iniciativas que favorezcan a la población étnica. Ella más que nadie representa el movimiento Winaq y a Rigoberta Menchú
La nueva legislatura debe crear una revolución política en silencio, prestigiar al Congreso y así alejar al país del precipicio que implican las corrientes extremas; ser el motor que estimule la inversión, el gasto social, su función no debe ser solo legislar, los diputados tienen que ser los representantes natos de sus distritos, de los electores que confiaron en ellos y su voz dentro del gobierno y la democracia.