Los guatemaltecos en general y en particular los ciudadanos que concurrieron el 9 de septiembre a cumplir y ejercer el voto, base de la democracia, pueden decir pública y orgullosamente que evidenciaron su amor patrio y su responsabilidad cívica.
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Contrario a lo que unas pocas personas equivocadamente predecían, no se produjeron desórdenes ni irregularidades, las juntas cívico electorales cumplieron con su responsabilidad, el comportamiento de mujeres y hombres que voluntariamente asumieron este trabajo merece el reconocimiento de todos los habitantes del país.
Cabe señalar como improcedente que el Tribunal Electoral haya uniformado de luto a quienes integraron las mesas y autoridad cívico electoral, debieron permitir el libre uso de la vestimenta como simples ciudadanos.
Al final del día, a medida que fueron fluyendo los datos y resultados de cómo la ciudadanía ejerció su derecho de voto, se evidenció la madurez con que en diferentes aspectos ejerció el voto. Especialmente es de señalar lo que se refiere al uso de la papeleta verde (diputados del Listado Nacional) y el de la papeleta celeste (Diputados distritales).
Como muchos guatemaltecos lo aspirábamos, el Organismo Legislativo quedó integrado con un balance que refleja lo que podría, en un futuro, ser un sistema parlamentario de pesos y contrapesos.
No todas las personas que quedaron electas hubieran sido elegidas si ya existiera el sistema que permitiera seleccionar dentro de la planilla propuesta por un partido político, a uno u otro diputado específicamente, ejemplo: Rina Sanchinelli merecía estar integrando el Congreso ya que comparativamente con Carlos Santiago Nájera Sagastume hay una enorme diferencia. El salvo saberse acomodar y subordinarse a Eduardo Meyer, no es más que un burócrata de poca calidad que durante el gobierno del FRG ni siquiera fue un buen representante de Jutiapa, ni un destacado diputado. Por el contrario, la señora Sanchinelli hubiera ejercido, en mi opinión, un significativo papel de trabajo y de iniciativas, destacando por su capacidad y enalteciendo a la mujer.
Esperemos que desde el principio todos los guatemaltecos exijan a los diputados que fueron propuestos y electos por los diferentes partidos políticos que los representen, que los organismos o entidades que se dicen fiscalizan profesional y técnicamente el actuar de los representantes lo hagan, lo informen exhaustivamente y no sean organizaciones donde algunas personas como Mamfredo Marroquín vegeten. Porque la democracia y la población también necesitan que permanentemente se sepa el actuar de sus representantes.
Perfecto sólo Dios. Sin embargo, es sumamente importante que tanto la ciudadanía como los partidos políticos comprendan que cada día más la población evaluará el proceder y el actuar de los diputados y el compromiso que públicamente cada uno de ellos adquirió. Por ejemplo, José Alejandro Arévalo y la planilla que lo acompañó en el distrito metropolitano, se comprometieron públicamente a defender el costo de vida y la canasta básica, aspecto que en el pasado el partido unionista no ha destacado en hacer, esperamos ante su compromiso público se conviertan en estrellas que destaquen en este tema en particular.
Continuará.