Ha principiado el cambio de que tanto se ha hablado en la época político-electoral y en la postelectoral.
Y decimos que ha principiado ese cambio con el nuevo jefe del Estado, general Otto Pérez Molina, en quien está confiando el pueblo desde que dio inicio la campaña comicial 2011.
Falta un amplio y verdadero cambio, integral y radical, en todo lo posible, para que el país pueda tomar el cauce de la superación con buenas realizaciones del nuevo gobernante que ha tomado posesión hoy 14 de enero de 2012.
Pérez Molina encuentra un Estado fallido, agobiado de problemas y necesidades ingentes, como se ha informado y comentado en los medios de comunicación por ciudadanos representativos de la opinión pública que se está preocupando de la dramática situación reinante.
Guatemala tiene mucho lastre heredado de los regímenes constitucionales e inconstitucionales de casi todas las décadas posteriores a la Revolución de Octubre de 1944.
Hay un endeudamiento externo que hace pensar en que el país ha quedado virtualmente hipotecado por los siglos de los siglos…
Es hora del cambiazo de referencia, y debe comenzarse sin pérdida de tiempo a encarar todo lo que es error garrafal o pecaminoso.
Conviene hacer la obra que está en las posibilidades propias del Estado para no seguir incrementando el ya volcánico endeudamiento.
Son muchos miles de millones dolarizados los que se debe a los prestamistas bancarios del campo internacional. Es un hecho que nos encontramos en días en los que danzan miles y miles de millardos. Son grandes chorros de millonadas que dan en qué pensar. En realidad, ¡son asaz preocupantes!
Con tal de que ya no se siga estrangulando a esta pobre patria nuestra con tan “obesas†obligaciones, los guatemaltecos seríamos comprensivos si en el nuevo orden de cosas no se realiza toda la obra que se requiere para que caminemos un largo trecho del tiempo con fondos propios, ya no con los enormes préstamos del exterior. Pero entonces será necesario producir a más no poder para hacer frente con decisión absoluta a la problemática de la nación.
Los desafíos del régimen gubernamental que estamos estrenando con el general Pérez Molina al timón son diversos y de suyo complejos. Los sintetizamos inmediatamente: La galopante violencia criminal en todos sus aspectos; la coja economía; el contexto de las drogas; la corrupción que casi se ha generalizado; los vacíos de atención en los servicios de educación y de salud; el contrabando que cuenta con la complicidad de maleado personal de las aduanas; la ineficaz administración de justicia; el superinflado aparato burocrático que se traga un elevado porcentaje del presupuesto nacional, el cual debería rebajarse sin afectar al personal de modesta categoría; el desempleo, los relajos en calles y carreteras que causan perjuicios a la economía del país, entre otras cosas que exigen solución con verdadera inteligencia y a ratos con manu militari…
El “presi†y el o la “vice†tienen sueldos asignados que están por encima de los que devengan sus pariguales del resto del istmo centroamericano y, si no estamos equivocados, también sobrepasan los que perciben casi todos los que disfrutan el poder público en la región sudamericana, además de las adehalas… Fue en cuanto se sentó en la butaca más codiciada del palacio verde-esperanza, que dejó Ubico, que don Oscar Berger Perdomo dispuso asignar, a cada quisque, la bicoca de casi 150 mil quetzales mensuales. ¡Facilito es el enriquecimiento al llenar los talegos a rebalsar…
Los 158 diputados al Congreso de la República y a los del Parlacen famoso, son otros burócratas privilegiados prendidos como la sombra al cuerpo al presupuesto. Esos curuleros son, en su mayoría, poco o nada gratos al pueblo, pero allí están tranquilos, muy ufanos y saciándose en las tetas de la trasijada vaca lechera.
El mero, mero que nos dieron las urnas del 6 de noviembre del año recién pasado, o sea el general Otto Pérez Molina, se ve muy distinto de los politiqueros de pasadas glorias, por lo que es de esperar una actuación benéfica para la población toda, no sólo en lo social, en lo económico y en lo cultural en el sentido lato de la expresión, sino, a la vez, en lo político, en las relaciones internacionales y en todo lo que tienda a beneficiar positivamente al país y a la ciudadanía que lo ha visto y sigue viendo como hombre de acción que hace honor a la palabra empeñada en las luchas cívicas que le dieron la oportunidad de empuñar las riendas del poder durante el período cuadrienal que le corresponde. ¡Ojalá que logre mantener a flote a Guatemala!, “patrióticamente†hablando.