Nunca antes en la historia de nuestra nación se había visto la población expuesta a tantos medios de convencimiento ejercidos por los grupos de poder, en especial por la enorme inversión publicitaria proveniente, aunque no se reconozca oficialmente, de la cúpula económica del país a favor de un binomio presidencial.
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Las encuestas publicadas por la mayoría de los medios eran inductivas y tendientes a convencer a votar, especialmente, a la población indecisa, también eran a favor de un binomio presidencial. Comprueba este hecho la forma en que el conocido periodista Gonzalo Marroquín, ejecutivo y socio de Prensa Libre, miembro del directorio de la SIP, ha tenido que admitir, con cara desencajada y me imagino que con vergí¼enza, que las encuestas ellos las «contrataban con empresas y sólo las publicaban», justificación que no convence y que no los exime de responsabilidad por la falta de objetividad en la información presentada a la población.
Un análisis de la mayoría de los medios de comunicación escritos y de sus principales columnistas evidencia que también estaban comprometidos, por no calificarlos de sesgados, a favor de la elección de un binomio determinado, menos mal que el decano de la prensa escrita nacional siempre mantuvo su ecuanimidad; indudablemente más sabe el diablo por viejo que por diablo y como excepción hay que reconocerle la objetividad y veracidad de la información que proporcionó a la población.
La televisión y la radio, en su mayoría, también tienen aspectos que se les puede criticar. La pauta televisiva y radial que patrocinó la supercúpula económica, aunque no lo evidencian los informes de contribuciones económicas que ha publicado el Tribunal Electoral, ni mucho menos lo señala en sus precarios informes Acción Ciudadana, fue de saturación de diez a uno a favor del binomio presidencial del Partido Patriota, especialmente en los últimos 30 días donde era imposible escuchar uno de esos medios sin recibir cada cinco minutos un mensaje pagado favoreciendo al binomio predilecto de los grupos de poder. Esperamos que el TSE informe a cuánto ascendió la inversión en pauta televisiva y radial.
Los guatemaltecos de la tercera edad podemos fácilmente testimoniar que nunca antes en elección alguna, vimos el país y la capital en especial tan saturados de vallas o afiches de la calidad y precio que utilizó el Partido Patriota en todas las principales arterias, calles y carreteras. Esto también debe ser cuantificado por el TSE, no para hacer leña del partido perdedor, sino para conocer cuánto se invirtió y qué tanto se respetó la Ley Electoral.
Pero a pesar de todo, los guatemaltecos demostraron que cada día más su criterio se aparta de los espejitos con que los quisieron convencer. 1,449,153 ciudadanos; es decir, el 52.82% de los votantes y 20 de los departamentos que integran el país, eligieron con toda esperanza un binomio que les propone un gobierno distinto al de la Gana, un gobierno que en su primer mensaje confirma que busca gobernar para todos los guatemaltecos, especialmente para los más necesitados.