El próximo presidente de Estados Unidos preferirá por la izquierda


John McCain (I), y Barack Obama (D), candidatos presidenciales por los republicanos y demócratas, respectivamente, son zurdos, en un extraño patrón que intriga a los estadounidenses.

El próximo presidente de Estados Unidos, ya sea John McCain o Barack Obama, será zurdo, a semejanza de numerosos ocupantes de la Casa Blanca, como Ronald Reagan y Bill Clinton, una singularidad estadí­stica que intriga enormemente a los medios estadounidenses.


Desde 1974, Estados Unidos tuvo cuatro presidentes zurdos: Gerald Ford, Ronald Reagan, George Bush padre y Bill Clinton, señaló recientemente el New York Sun.

Incluso entre los vicepresidentes o candidatos derrotados, el número de zurdos es elevado, con Al Gore, Robert Dole, John Edwards y Ross Perot.

La proporción de zurdos en la sociedad estadounidense no supera el 12%, lo que hace aún más misterioso el gran número de lí­deres polí­ticos zurdos en el curso de las últimas décadas.

«La presidencia estuvo 22 de los últimos 34 años en manos de zurdos», señaló el Washington Post.

Los zurdos, que utilizan más el hemisferio derecho de su cerebro, serí­an más aptos «para visualizar el conjunto» de un problema, hacer múltiples tareas a la vez y demostrar creatividad, especula el New York Daily News.

Matemáticos, artistas, arquitectos serí­an más a menudo zurdos, afirman los diarios, que citan como ejemplos a Miguel Angel, Leonardo da Vinci, Albert Einstein y Marilyn Monroe.

Para los miembros de las generaciones más viejas, el hecho de haber sufrido presiones para adaptarse a la «norma» de una sociedad dominada por los derechos, les habrí­a dado perseverancia, clave del éxito en polí­tica, afirma el Washington Post.

El diario subraya que un zurdo nacido antes de los años 50, como John McCain, tuvo dificultades para seguir siéndolo debido a las presiones de los profesores del colegio.

En 1900 la proporción de estadounidenses que se atreví­an a identificarse como zurdos era de apenas 3%, según una investigación de National Geographic.

Incluso en nuestra época, ser zurdo no siempre tiene buena prensa, dado que en la historia el uso de la mano izquierda estuvo asociado al mal y a la torpeza.

En 1988, una columna de opinión del Washington Post se preocupaba por la candidatura de George Bush padre: «Â¿Queremos un presidente zurdo?», titulaba la nota.

Más tarde, cuando el presidente recibió asistencia por problemas en la tiroides, los comentaristas hací­an referencia al hecho de que los zurdos serí­an «más proclives a sufrir enfermedades autoinmunes de la tiroides».

Tras la elección de noviembre de este año, «deberán cambiar las tijeras y los abrelatas», concluye el New York Daily News.

Pero «hablando en términos cientí­ficos, lo que este paí­s necesita es un lí­der ambidiestro», resume el Washington Post.