El proceso de pensar


En 1988 escribí­ que «las instituciones educativas del mundo han despertado a la realidad de que los jóvenes necesitan mejorar su proceso de pensamiento para poder funcionar adecuadamente en la sociedad futura». Hoy dí­a, 2009, me pregunto ¿qué hemos hecho en esos 20 años para proveer una mejor instrucción a los niños y a los jóvenes para que ellos puedan avanzar en su proceso de pensar? La sociedad está tan llena de datos e información que los niños y los jóvenes tienen que aprender para luego ser «examinados», que no hay tiempo para reforzar el PROCESO de pensar. La mayor parte de las instituciones educativas utilizan el sistema cerrado de educación y pocas usan un sistema abierto orientado hacia ese proceso de PENSAR. Las instituciones con un sistema cerrado, esperan del niño o del joven, una sola respuesta a una pregunta especí­fica. Así­ evadimos su natural curiosidad. Las preguntas formuladas deben ser profundas, acerca de su ser, dentro de su ambiente y en relación al contenido del currí­culo. De otra manera, estamos diciéndole «aprende estas respuestas» y punto.

Raymond J. Wennier

Sin embargo, una institución educativa con un sistema abierto permite al niño o al joven, salir de la respuesta única y poder visualizar otras opciones y formas de contestar; de esta manera estamos dándole la oportunidad de utilizar su capacidad de PENSAR. Lamentablemente, creo que la mayor parte de nuestras instituciones utilizan el sistema cerrado. Por lo tanto, es necesario re-enseñar a los alumnos a utilizar el cerebro en el proceso de pensar y ésta es función de la escuela. Para ayudarnos a re-enseñar, podemos hablar de los «hábitos del cerebro». Los hábitos del cerebro, son patrones de la conducta inteligente, lo que a la vez, produce acciones productivas. Hace años, el doctor Arthur Costa escribió una lista de 12 indicadores del pensamiento adecuado. Ahora, el mismo autor, acompañado por otros, ha escrito acerca de los indicadores que intervienen en el proceso de pensar y que efectivamente son hábitos del cerebro. Sabemos que la formación de un hábito, requiere del uso continuo de una acción. Para tener la motivación de seguir repitiendo en formas diferentes -multisensorial- el uso de una acción, tenemos que tener un propósito para sostener una actividad individual -PENSAR- y esta acción, nadie puede hacerla por otra persona. Lo que un maestro puede hacer por sus alumnos, es proveerles las oportunidades para que los alumnos ejerciten la acción de pensar, sugerir cómo proceder en el proceso y corregir los pasos no adecuados. Recordemos que todo proceso tiene un inicio, un medio y un final. Hoy dí­a no todas las personas quieren pasar por un proceso; desean que todo sea fácil, lo que es igual a lo que llamo «el sí­ndrome del switch»; si inician algo y encuentran un obstáculo, quieren saltarlo y llegar directamente al final, sin ningún esfuerzo personal y sin pensar en cómo sobrepasar ese obstáculo.

Propiamente hablando, ¿cuáles son los elementos de la acción de pensar? Primero, la manipulación de sí­mbolos abstractos que a veces tienen que ser concretizados para poder entenderlos y segundo, es que se llegue a obtener un significado de esa acción, como resultado del proceso de pensar. Para que los estudiantes puedan tener experiencias de pensar, tenemos que ayudarlos a tener «ideas imagen» (visualizar escenarios especí­ficos), crear una explicación por medio de palabras y ofrecer actividades que impliquen «hacer algo» pero con una razón para hacerlo. Dentro de los í­ndices de pensar del doctor Costa, quiero mencionar el de hacer preguntas. Los maestros tienen que ayudar a los alumnos desde los primeros grados de preprimaria y en adelante, cómo cuestionar las cosas; para hacerlo, los maestros tienen que mejorar su habilidad de formular buenas preguntas. Una muestra de una pregunta superficial es ¿cuál es el nombre del personaje principal? ¿Quién puede recordar … (tal o cual pedazo de información)? La mayor parte de las preguntas piden una respuesta corta, sin tener qué pensar más que simplemente recordar un dato. Una muestra de pregunta que tiene un propósito, además de ser más profunda, es ¿cómo puede utilizar la plastilina para crear un diseño propio de la célula de una planta? Y luego explique ¿Por qué hizo ese diseño? En el área de formación personal se puede preguntar ¿qué ideas tiene sobre la situación real que leí­mos (después de leer algo) y cómo eso afecta su vida? ¿Cómo puede comparar y contrastar los proyectos de los otros compañeros? Como pueden leer, señores lectores, la preparación de los alumnos para su futuro, demanda que les enseñemos a PENSAR. Resultado de un PROCESO.

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