Leyendo las explicaciones que dan nuestros economistas para tranquilizar a la población ante la crisis de las instituciones financieras en Estados Unidos, uno se da cuenta que están viendo apenas una parte de todo el problema, porque puede ser que nuestras propias entidades financieras no sean arrastradas por esa debacle, pero indudablemente que como país vamos a sufrir y duro las consecuencias de la recesión que hace apenas tres o cuatro semanas era aún objeto de debate, pero que ahora todos coinciden en señalar como un hecho.
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Y es que nuestra dependencia es muy grande y además, la recesión en Estados Unidos ahora no se queda allí, sino que de hecho en la economía global se proyecta a todos lados y especialmente afecta a los más pobres, sean éstos ciudadanos o países. Y de hecho ya empezamos a sentir que el flujo de las remesas familiares no crece con la velocidad que traía desde hace varios años y nuestros trabajadores que emigraron están siendo afectados por la crisis. Hace un par de días entre a un Super Wall Mart, una gigantesca tienda con decenas de departamentos, y en todo el lugar no había ni siquiera unos veinte clientes.
Platicando con algunos guatemaltecos que han emigrado al área de Naples, en Florida, me comentaban que cada día está más duro encontrar trabajo, sobre todo porque muchos de ellos se ganaban la vida en la construcción y es evidente que no hay nuevas edificaciones porque prácticamente todas las que se levantaron en el último año están en venta y no hay compradores que muestren el menor interés.
Uno de ellos, a quien conozco de hace muchos años porque trabaja en un restaurante, oriundo de Huehuetenango, me decía que le preocupa ver que cada día llega menos gente al negocio porque él vive de las propinas que dejan los clientes toda vez que su salario es sumamente bajo, pero que a lo largo de todo el verano ya sintió que el dinero no le alcanzaba y durante los dos últimos meses casi no llega nadie a consumir.
Además de las remesas, nosotros tenemos un elevado comercio (para nuestro nivel) con Estados Unidos y si baja la demanda de producto guatemalteco, seguramente que nuestros exportadores se verán en dificultades porque es evidente que esta recesión va a ser la más dura desde la Gran Depresión del 29. Y el paquete de rescate aprobado ya por el Senado y que con algunas modificaciones discutirá hoy la Cámara de Representantes, no ha logrado despertar la confianza del consumidor que es, definitivamente, la que manda en este tema. Porque los bancos y Wall Street pueden sentir alivio ante este paquete, pero si el mismo no llega a hacer que el consumidor se sienta más tranquilo y abandone su resistencia al gasto, difícilmente traerá la recuperación.
El otro factor que todavía puede causar estragos muy serios es el de la crisis de las tarjetas de crédito, puesto que si la de las hipotecas ha hecho tanto daño, cuando reviente la crisis del crédito personal veremos a muchísima más gente en serios problemas. En otras palabras, no saldremos ilesos de este problema y todavía no sabemos si el descalabro ya tocó fondo o si nos falta más por ver.