El primer trabón?



Dada la historia de Guatemala, no es de sorprender que el primer problema para alcanzar acuerdos que enfrenta el presidente electo ílvaro Colom esté alrededor del tema fiscal, porque ya hoy la prensa se encarga de señalar que entre los partidos polí­ticos no hay consenso respecto a la aprobación de una prórroga, por un año, del Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz. Se recordará que en un gesto sin precedentes en la historia tributaria del paí­s, el gobierno del Presidente Berger logró que el Congreso le aprobara un impuesto que tendrí­a vida únicamente durante su mandato y que dejarí­a al futuro gobierno en trapos de cucaracha, como efectivamente está por ocurrir.

Tras reunirse con los Secretarios Generales de los partidos polí­ticos y en las declaraciones de sus diputados, se hizo claro que la UNE necesita la aprobación de la prórroga del IETAAP para garantizar la ejecución de su plan de gobierno y, más que eso, que hará falta un pacto fiscal de largo alcance. Pero dada la historia peculiar de nuestro paí­s, era previsible que el primer trabón para las propuestas del recién electo gobernante esté en la temática fiscal porque en nuestro paí­s ese tema ha sido siempre un auténtico quebradero de cabeza.

Que el Partido Patriota se oponga a la prórroga del IETAAP es comprensible aunque no justificable, porque obviamente no tienen interés en que las cosas le salgan bien a la UNE, pero hay que entender que en esto es una cuestión de Estado más que de partidos polí­ticos y que se tiene que asegurar la gobernabilidad que no se alcanza con cascaritas de huevo, sobre todo cuando estamos entrando a un peligroso proceso inflacionario.

De cualquier manera, con o sin el impuesto extraordinario, lo cierto es que uno de los primeros esfuerzos que deberá hacer el nuevo gobierno está en la búsqueda del pacto fiscal que nos permita a los guatemaltecos establecer una polí­tica duradera en materia impositiva, que permita recaudar más sin afectar la inversión privada, pero que no haga descansar todo el peso de la carga tributaria en los que menos tienen por la ví­a de los impuestos indirectos que gravan el consumo y que hoy en dí­a, gracias al IVA, constituyen una de las principales fuentes de ingreso. Es importante que en el pacto fiscal hablemos tanto de los impuestos como de la calidad del gasto y su transparencia, para que termine el eterno pretexto de que no pagamos impuestos porque todo se lo roban. Ese acuerdo es la piedra angular de cualquier otro que se busque, porque para empezar será la muestra de cuán dispuestos a ser solidarios somos los guatemaltecos y si realmente pretendemos construir un paí­s moderno, competitivo y progresista o si queremos seguir siendo una aldea con abundantes resabios de feudalismo.