El presupuesto más grande de la historia


Sorprenden sobremanera la aprobación del Congreso del presupuesto 2009. Por el hecho irrefutable de ser el mayor en la historia del paí­s. Contra viento y marea, accionado sólo por los diputados patriotas, en vista que las demás bancadas parlamentarias dieron su visto bueno, a la cabeza los oficialistas.

Juan de Dios Rojas
jddrojas@yahoo.com

Boquiabiertos están diversos sectores sociales que el mismo Presupuesto de ingresos y egresos de la Nación sea del orden de Q43 mil 935 millones 500 mil. Cifra estilo las grandes potencias mundiales en un paí­s pobre, agobiado hasta la coronilla de problemas enormes. Pero así­ sucede en nuestra Guatemala irredenta.

Los opositores (patriotas se quedaron solos) frente al aluvión conformado por las restantes bancadas en posición de alineamiento, y guardan energí­as a tiempo de discutirse la reforma fiscal. Insisten aun como en una época de recesión económica ya presente, tuviese aprobación sin fináncienlo asegurado.

Acerca del tan llevado y traí­do prepuesto 2009, también lo tildan que en la práctica los gastos mayores corresponden a funcionamiento, no de inversión. Contradictorio resulta entonces el énfasis pregonado en la publicidad gubernamental, de darle prioridad en cuanto atención a la pobreza y cohesión social.

Licenciado Hugo Maúl, autoridad en la materia, al ser entrevistado en un medio televisivo afirma categóricamente que hará falta un eficiente, y transparente manejo del mismo. Máxime tocante a la ayuda a poblados pobres en varias regiones del entorno patrio, urgidos del señalamiento de «estar ojo al Cristo»

Tiene el criterio sobre el particular, de una bien notaria fiscalización de tales manejos de parte de la población, no retóricamente sino real y concreta. Tarea complicada, puesto que se toman atribuciones las personas de policí­a, a tiempo de pretender así­ por así­, contarles las costilla a todo el mundo a su alrededor.

Acerca del caso de mérito y muy en boga en la actualidad las ideas asumen un denominador común de la opinión pública. Reiteran que el presupuesto elevado a la enésima potencia deberá manejarse con austeridad; no se trata de gastarlo a manos llenas hasta terminar dichos fondos multimillonarios. Mejor si economizan bastante.

En alusión a las ONG que reciben fondos del presupuesto gubernamental, es sumamente necesario y urgente el manejo con pinzas y acaso cuentagotas. Hay reservas en torno a tan delicado asunto, por que son vistas con cierto malestar y desconfianza. En pocas palabras, no cabe duda alguna les tienen ojeriza.

De hecho, «volverán las oscuras golondrinas» del poeta Bécquer, romántico por excelencia el bardo español. A propósito de las famosas y mal vistas trasferencias que para variar, proseguirán en situaciones apremiantes de algunos ministerios que se le pasa la mano, a veces «de mono». De consiguiente seguimos igual.

Tema de suyo complicado y siempre criticado es el de nuevos impuestos que sirven de colchón financiero a las tantas veces aludido prepuesto general de ingresos y egresos del paí­s. La reacción similar a la epidermis, es harto sensible y retrechero, a nadie gusta, sin embargo, sirven de sostén estos fondos.

La justificación utilizada para oponerse rotundamente a más tributos arguye por experiencias de sobra sabidas, que los casos en el fiel de la balanza e impunidad visible, hacen mal uso de ellos. A menudo la expresión de no querer tributar viene a ser indudablemente que se presta a los abominables jineteos.