El presidente Obama en busca del cambio


Las elecciones presidenciales celebradas ayer en Estados Unidos dejan una lección importante, en el sentido que el pueblo de esa poderosa nación acudió a las urnas y votó mayoritariamente por el candidato del Partido Demócrata, el Senador Barack Obama, para que haya un cambio no sólo a nivel doméstico sino también en materia de polí­tica exterior, pues los 8 años de la gestión del presidente George W. Bush han dejado un sabor amargo por las consecuencias negativas de la guerra en Irak y los resultados desastrosos de la economí­a.

Félix Loarca Guzmán

Sin duda, el candidato del Partido Demócrata, no es socialista como lo presentaban sus adversarios con la intención de estigmatizarlo. No es socialista, pero llega a la Casa Blanca rodeado por aires de renovación con una postura más ecuánime en un momento crucial para los Estados Unidos. El ahora Presidente electo tendrá que limpiar lo malo que han hecho los republicanos. Ello significa que su principal reto será enfrentar la peor crisis financiera del siglo que actualmente agobia al pueblo de Estados Unidos con serias repercusiones en todo el mundo, y que según algunos analistas no sólo marca el advenimiento de un doloroso perí­odo de recesión, sino que representa el inicio de la agoní­a del neoliberalismo.

Esta crisis caracterizada por el derrumbe de importantes instituciones financieras, puso al descubierto la falta de regulación estatal como consecuencia del auge de la economí­a de libre mercado, que de libre sólo tiene el nombre, pues en la práctica ha sido controlado por los empresarios más ricos y poderosos.

Está claro que la debacle financiera fue el detonante que contribuyó a la aplastante derrota del senador John McCain, a quien se veí­a como el heredero de la administración del presidente Bush, un gobernante repudiado dentro y fuera de su paí­s por la polí­tica belicista e intervencionista, los dudosos negocios de algunos de sus funcionarios tras la sombra de la guerra de Irak y el mal manejo de la economí­a.

Aun cuando las intenciones del Senador Obama son propiciar algunas reformas, en el fondo representan el punto de vista de la élite de poder y no tienen por objetivo debilitar al capitalismo sino reforzarlo. Su elección abre un nuevo capí­tulo en la historia estadounidense pues será el primer Presidente afroamericano, hecho que hace 50 años era algo impensable por la fuerte tradición de discriminación racial que aún existe en Estados Unidos.

En todo caso, el ascenso al poder del presidente Barack Obama representa la esperanza para revisar la polí­tica migratoria, terminar con la guerra en Irak y Afganistán, e iniciar una nueva era de respeto a la soberaní­a de los demás pueblos del mundo.