Ha pasado algún tiempo desde aquel lejano 2001 cuando por situaciones que aún desconozco retornamos a Guatemala con Ileana y mis dos pequeños hijos. En la maleta, amistades, vivencias, ilusiones y sueños truncados, experiencia y un deseo profundo por aportar e incidir positivamente en Guatemala. Surge la idea de un programa de radio que con las herramientas apropiadas generara una prospectiva para el análisis científico sin perder de vista lo esencial y sin olvidar lo estructural, las raíces sobre las cuales se sustentan determinadas realidades nacionales e internacionales.
El análisis internacional y el conocimiento del sistema con sus complejidades: imposición de agenda, lucha de poder, factores económicos, conflictos, derecho internacional y otros elementos más deberían de ser razones más que suficientes para que, como sociedad, los guatemaltecos reflexionemos sobre nuestras propias realidades políticas, económicas y sociales y a partir de allí, desde una ciudadanía enriquecida (empoderada) generemos las capacidades para atrevernos a proponer y a participar activamente desde nuestras propias competencias: empresarios, artistas, estudiantes, académicos, políticos, etc.
A lo mejor esta idealizada percepción guatemalteca no sea una justificación suficiente para sustentar la necesidad y el conocimiento profundo del análisis internacional.
En la edificación de una auténtica política pública y propuesta de Plan de Nación debemos considerar al sistema internacional no solamente desde la corta visión de la cooperación internacional, que se mueve en doble vía y en dualidad de intereses, sino que también debemos considerar la construcción de escenarios a futuro: ámbito de influencia, mercados bursátiles, recursos económicos, socios comerciales, apertura comercial, seguridad, estrategia, tendencia de los mercados, atracción de inversiones, turismo, desarrollo sustentable entre otros. La importancia de todo esto es conocer con la mayor certeza posible como nos afecta y como afectamos al sistema internacional. Sobre la base de las necesidades que tenemos como Nación debemos construir una agenda concordante con la realidad internacional y que responda a nuestros intereses supremos dentro del sistema y con ello evitar la improvisación que afecta las posibilidades de Guatemala en la solución de sus diferendos territoriales, de las probables candidaturas, en los esfuerzos por ser más atractivos para el inversionista en la búsqueda del desarrollo y la solución de nuestra propia problemática generada por nosotros mismos, pero con la ayuda de nuestros auténticos amigos.
Al escribir la presente columna me encuentro realizando una investigación por invitación del Democratic Pacific Union en la Universidad Ming Chuang de Taipei, con la finalidad de elaborar un documento referido a las realidades políticas del Estrecho de Formosa y la relación política y económica entre la Republica de China y Taiwán, esto sin duda aporta elementos para conocer con mayor certeza los pasos que como Nación podríamos dar y como evolucionara la relación que sin duda incide en la región. (Refiérase al discurso de Hu Jintao al inaugurar el Congreso del Partido Comunista 15/10/2007 en Pekín y su mención al tema de Taiwán).
Modestamente prometo desde esta columna continuar aportando y despertando en usted, amable lector el interés por la construcción de perspectiva desde el análisis de coyuntura que le permita contar con las herramientas necesarias para dimensionar con mayor precisión en dónde nos encontramos y hacia dónde nos podemos encaminar como Nación. Espero poder compartir en otra columna algunas ideas básicas sobre el tema de mi investigación.