El poeta del jardí­n, Manuel del Jesús Aguilar


La poesí­a no tiene lí­mites, ni conoce las reglamentaciones absurdas que tenemos los humanos para calificarnos. La poesí­a viene de los suspiros y solamente ciertas personas tienen el privilegio de convertir estos suspiros en versos, cuya utilidad puede ser nula a simple vista, pero cuando estos versos encuentran los ojos adecuados y un corazón dispuesto, pueden llegar a causar un remolino de sentimientos en el alma de una persona.


Tal es el caso del poeta Manuel de Jesús Aguilar que con su poemario inédito Trozos de mi alma puede robarle algunas lágrimas a cualquiera.

Su poesí­a es simple y certera, es una pirámide de adjetivos que culminan con el culto a la mujer y a la naturaleza. Siempre acompañado del misticismo caracterí­stico de un poeta y un silencio estremecedor que puede ser tan afilado como la soledad.

Poemas como este, te dan una dosis de abstracciones amarradas con hechos puramente concretos y sobre todo te roban un sentimiento.

Viento

El viento iluminó el vací­o

Estremeció al tiempo

Levantó una nube

e invadió el espacio.

Aromatizó el dí­a

Y prosiguió su camino

antaño.

Se fue preñando formas

Arrastrando voces

Y en el interior de su sutil vagancia

Nos dejó un invisible quebranto

de delicias.

Manuel de Jesús Aguilar.

Son poemas como estos que otorgan un agridulce sabor de boca, porque mediante un lenguaje moderado y elegante, el poeta Manuel, más conocido como Meme, le otorga caracterí­sticas metafí­sicas a cuestione meramente fí­sicas.

En su poemario encontramos versos como:

«un dí­a sin ti es como acariciar sombras en el silencio o escribir poemas en la soledad»

Estos versos son arañazos certeros al alma y nos dan una breve perspectiva de lo que es ser un poeta, un individuo regalado al silencio y a la contemplación; cuya finalidad es solamente sentir, sin importar las repercusiones o la cantidad de tiempo que se desperdicia viendo hacia el cielo.

Meme, el poeta del jardí­n es un singular personaje que con su silencio consuetudinario contempla la belleza del mundo y mediante sus versos acomoda su realidad haciendo un hermoso altar con palabras sin pedirle autorización a nadie y sobre todo sin buscar adulaciones innecesarias, su poesí­a es pura, así­ nació y esperemos que así­ se mantenga.