El petróleo y la estabilidad mundial (II)


Algunos analistas argumentan que lo único que se precisa es una mayor producción de petróleo, si bien esto sólo se conseguirá con un incremento de la inversión, que, a su vez, requiere un mayor nivel de seguridad en las zonas inestables del mundo. Otros consideran que la reducción de la dependencia estadounidense del petróleo serí­a el único factor multiplicador del poderí­o estadounidense en el mundo.

Lic. Carlos Escobedo

Tal y como recientemente se publicara en un estudio del Real Instituto Elcano en su discurso sobre el Estado de la Unión de enero de 2006, el presidente de EE.UU. George W. Bush declaró que ellos eran «adictos al petróleo». En efecto, con menos del 5% de la población mundial, EE.UU. es el mayor consumidor del petróleo de la tierra, con un 25% del consumo diario mundial. Al mismo tiempo, aporta sólo el 9% de la producción mundial de petróleo y posee menos del 3% de las reservas probadas mundiales de petróleo. Esto hace que EE.UU. dependa enormemente de los proveedores extranjeros para satisfacer su demanda nacional de energí­a. De hecho, en la actualidad las importaciones suponen el 60% del consumo total de petróleo de EE.UU. y las proyecciones indican que antes de 2025 importará más del 70% de su petróleo.

No deberí­a sorprender, por lo tanto, que su dependencia del crudo importado sea uno de los principales factores que determinan la polí­tica exterior y militar estadounidense. Así­, el uso del poder militar para proteger el suministro de petróleo ha sido un principio básico de la polí­tica exterior estadounidense desde 1945, cuando el presidente Franklin D. Roosevelt prometió al rey Abdulaziz de Arabia Saudí­ que EE.UU. protegerí­a su reino a cambio de un acceso especial al petróleo saudita.

Lo cierto es que el acceso a unas fuentes de energí­a seguras, fiables y baratas es un factor fundamental para la seguridad económica nacional de los Estados Unidos. Sin embargo, la mayor parte del petróleo mundial está concentrada en lugares que resultan hostiles a los intereses estadounidenses o vulnerables a las convulsiones polí­ticas o al terrorismo. Así­, de Irán a Irak y de China a Rusia, pasando por Venezuela en estos momentos, el petróleo sigue siendo la base de muchos de los retos más inmediatos de la polí­tica exterior de EE.UU., lo cual implica que hasta que este paí­s supere su economí­a basada en el petróleo, la seguridad de este producto continuará siendo uno de los elementos determinantes de la polí­tica exterior y militar estadounidense.

Se me revuelve el estómago y me produce una profunda náusea por el solo hecho de pensar que, mezquinamente, si por un lado el petróleo escasea y su precio velada o intencionalmente se encuentra por las nubes, y por otro lado se le reducen las posibilidades a una nación bañada en oro negro a la cual se le niega el derecho de producir fuentes alternativas de energí­a, estamos ante una crisis mundial generada por petróleo y salpicada de falsos fanatismos.