El petróleo, un drama en dos actos


El 2008 es el año más complejo que ha tenido el mercado del crudo con grandes altibajos. FOTO LA HORA ARCHIVO

El mercado petrolero vivió en 2008 un drama en dos actos, marcado primero por la escalada meteórica de los precios, hasta casi 150 dólares el barril, antes de una caí­da brutal y sin precedentes, por debajo de los 40 dólares, que puede prefigurar graves problemas de suministro.


El próximo año puede venirse lo peor, dicen algunos analistas del banco estadounidense Goldman Sachs, pues preven un precio medio de 45 dólares. FOTO LA HORA ARCHIVO

El 2008 ha sido «uno de los años más difí­ciles y volátiles jamás vividos» en el mercado del crudo, resume Peter Beutel, del gabinete estadounidense Cameron Hanover.

El 2 de enero, el barril franquea el techo emblemático de 100 dólares. Le siguen seis meses de récords casi diarios, que culminan el 11 de julio, a 147,50 dólares el barril.

Pero la apoteosis deja paso al descalabro. Los precios se hunden todaví­a más rápido de lo que han escalado, y este viernes el barril de West Texas Intermediate (la variedad negociada en Nueva York) llegó a cotizarse en Londres a 35,62 dólares, su nivel más bajo desde el 29 de junio de 2004.

«Hemos vivido un año cortado en dos», sostiene Simon Wardell, del gabinete IHS Global Insight.

En el primer semestre, un conjunto de factores revientan los precios, empezando por las tensiones geopolí­ticas, desde Irán a Nigeria pasando por Pakistán, hasta un precario equilibrio entre una oferta que toca techo y una demanda que estira en los paí­ses emergentes, con China a la cabeza.

Más que nunca, se toma conciencia de que las reservas son limitadas y cada vez de más difí­cil acceso.

A todo ello, se suma una bulimia de los fondos de inversiones por las materias primas.

Para muchos analistas, el último ingrediente especulativo domina el cóctel explosivo.

«Confirmamos que el mercado de petróleo se habí­a convertido en un puro mercado financiero», juzga Frederic Lasserre, de Societé Generale, puesto que «no habí­a ninguna razón de fundamento para justificar» una escalada semejante de los precios.

De hecho, los fondos utilizan en ese momento el petróleo como un valor antiinflación, engrasando un cí­rculo vicioso: pese a temer el alza de los precios, la potencian invirtiendo en crudo, principal componente de la inflación.

Con la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers, en septiembre, y el estallido de la crisis financiera, esta lógica se invierte. Huyendo ahora de la deflación, los inversores dan la espalda al petróleo, además dominados por una necesidad urgente de liquidez.

Paralelamente, el consumo de carburantes empieza a caer en los paí­ses industrializados, y los estadounidenses, principales consumidores de oro negro del mundo, dejan sus vehí­culos de potentes cilindradas en el garaje.

Las previsiones de la Agencia Internacional de la Energí­a estiman que la demanda mundial se contraerá este año por primera vez en 25 años.

El desplome de los precios ha pasado bajo la mirada impotente de la Organización de Paí­ses Exportadores de Petróleo (OPEP), que ha vivido «un año difí­cil, viendo pasar los trenes» sin lograr frenar el fenómeno jugando con sus cuotas de producción, según Lasserre.

En los últimos cuatro meses, la OPEP, que suministra el 40% de la oferta mundial de crudo, recortó en 4,2 millones de barriles diarios su cuota oficial de producción. Por ahora, en vano.

Para algunos, lo peor está por venir. Los analistas del banco estadounidense Goldman Sachs, que el año pasado vaticinaban un barril a 200 dólares, prevén ahora un precio medio de 45 dólares en 2009. Merril Lynch no excluye una caí­da por debajo de los 30 dólares.

Más optimista, Lasserre se inclina por un repunte el año próximo, puesto que «los mayores esfuerzos en materia de reducción de consumo ya se han hecho, mientras que el grueso de la reducción de la oferta está por llegar».

Un pronóstico recaba de todas formas el consenso: el petróleo volverá a ser un producto caro, puesto que los precios actuales, inferiores a los costos de producción, disuaden a los productores de invertir.

«La parálisis que amenaza las inversiones en la industria petrolera evidencia el riesgo de un repunte vigoroso de los precios, cuando la demanda se estabilice a medio plazo», según Goldman Sachs.

Así­ pues, 2009 será quizás el último año de petróleo barato.

PETRí“LEO Precios estables


Los precios del petróleo abrieron estables hoy en Nueva York, con un repliegue del dólar y tiempo frí­o, luego de la caí­da registrada el viernes del anterior contrato de referencia.

Hacia las 14H10 GMT, en el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del «light sweet crude» negociado en EEUU) para entrega en febrero, nuevo contrato de referencia, operaba a 42,35 dólares, en baja de un centavo en relación al cierre del viernes.

La semana pasada los precios habí­an caí­do hasta 32,40 dólares, un nivel no registrado desde el 9 de febrero de 2004, en el último dí­a de vigencia del contrato de referencia (para entrega en enero).

En la mañana del lunes, los precios resistí­an la tendencia bajista gracias a una pequeña ayuda del dólar, en descenso, indicó Phil Flynn, de Alaron Trading. El debilitamiento de la divisa estadounidense, en la que se cotiza el crudo, lo hace más atractivo para los inversores que cuentan con otras monedas.

Los volúmenes de operaciones eran limitados, a tres dí­as de las fiestas de fin de año.

Por otra parte, el tiempo frí­o en Estados Unidos sostení­a los precios del combustible para calefacción.

Además, «algunos se preguntan si la decisión de la OPEP comienza a tener un impacto sobre los precios», señaló Phil Flynn, en alusión al recorte de la producción de 2,2 millones de barriles diarios a partir del 1º de enero, decidido por el cartel la semana pasada, aunque su respuesta es negativa.

Numerosos operadores consideran que globalmente la decisión de la OPEP no es eficaz ante una demanda de crudo en fuerte desaceleración, en medio de la crisis económica.