El petróleo, el Medio Oriente y la estabilidad mundial


En estos momentos el Medio Oriente resulta siendo el nuevo tablero de ajedrez mundial en donde los intolerantes han manoteado el tablero y hecho volar por los aires las piezas del juego estratégico. El magnicidio de Pakistán evidencia nuevamente que nos encontramos ante un complejo escenario que involucra elementos complejí­simos que van desde la posibilidad del accionar de Al Qaeda por medio de los radicales Talibanes, pasando por un complot interno, hasta el radicalismo puro que ha divido a India y Pakistán en el pasado, por lo que fuera habrá que permanecer atentos a los acontecimientos en esta Nación con capacidad nuclear.

Lic. Carlos Escobedo

A diferencia de otros conflictos analizados y resueltos en donde según lo teóricos intervienen 1 o 2 variables, en el Medio Oriente el mismo se ve retroalimentado en doble ví­a: poder -relaciones sociales- poder, en lo que constituye un ciclo permanente de conflicto, conflicto que se ve alimentado por odios étnicos y religiosos al cual habrá que agregarle lo que yo llamo variables condicionadas o derivadas: refugiados, tierra (en donde se incluye a Jerusalén) y colonos.

Agreguemos a estos elementos los recursos naturales y la energí­a nuclear, si esto fuera poco, el radicalismo en ambas partes ha llevado a muchas naciones de la región y a naciones foráneas a amar y odiar la energí­a nuclear que puede terminar esta historia en una tragedia de repercusiones inimaginables. Sin embargo, detrás de toda esta retórica que ya conocemos, más allá de Hizbulla, Hamas, al Qaeda o la Yihad, subyacen dos variables de profundas raí­ces, tan profundas como su exploración, me refiero a dos recursos vitales para la humanidad el agua y el petróleo. Al momento, el agua no ha saltado al escenario del conflicto con la fuerza que muchos esperaban, no obstante no tardará en hacerlo lo cual vendrá a agravar aun más la deteriorada situación.

En lo que respecta al petróleo, a la región y al conflicto, tenemos que considerar un elemento ajeno y propio al mismo tiempo, los Estados Unidos y su polí­tica exterior.

EE.UU. es la mayor economí­a del mundo y la más avanzada tecnológicamente, y sin embargo los combustibles fósiles continúan siendo la columna vertebral del sistema estadounidense. De hecho, EE.UU. es el mayor consumidor de petróleo del mundo, pero depende de productores extranjeros para satisfacer la mayor parte de su demanda. Puesto que la seguridad energética está í­ntimamente vinculada a la prosperidad económica y la seguridad nacional, el petróleo es uno de los principales factores que determinan la polí­tica exterior y militar de EE.UU. Así­, desde Irak hasta Venezuela, pasando por Irán y Nigeria, el petróleo está omnipresente en los cálculos de la polí­tica exterior estadounidense. Incluso el fomento de la democracia en Oriente Próximo, que es la piedra angular de la polí­tica exterior de la Administración Bush, se ve amenazado en la actual situación de incremento del precio del petróleo. Conforme aumenta la demanda estadounidense de petróleo también lo hace la exposición de EE.UU. a los problemas que afectan a las inestables regiones productoras de petróleo del mundo.

Politólogo con orientación en Relaciones Internacionales y estudios de post grado en Derecho Internacional y Polí­tica.