La intervención terminó y «salió bien», declaró hacia las 13:30 horas locales el presidente de la región del Valle de Aosta (norte de Italia), Augusto Rollandin, según los medios de comunicación locales.
El papa salió después del hospital de Aosta (norte de Italia) sonriendo y saludando con la mano izquierda y regresará a su residencia de verano, constató un periodista.
Benedicto XVI tenía una escayola (yeso) bien visible en su muñeca derecha, según imágenes difundidas por la televisión Sky TG24.
Poco antes, el Vaticano aseguró en un comunicado que el estado de salud del pontífice, de 82 años, es «bueno».
El sumo pontífice fue operado hoy al mediodía después de que le hicieron una radiografía de la muñeca. Esta reveló una fractura que se hizo al caer en su dormitorio anoche.
El Papa fue operado con anestesia local, según una fuente médica citada por los medios de comunicación, y no con anestesia general, como se había informó inicialmente.
Según los medios de comunicación italianos, el Papa fue sometido a un chequeo completo, un procedimiento normal debido a su edad, destacó la televisión SKY TG24.
El Vaticano indicó que Benedicto XVI «celebró misa y desayunó» antes de acudir al hospital, donde le «fue diagnosticada una pequeña fractura de la muñeca, que fue inmovilizada».
«No hay ninguna razón para preocuparse. No hay nada grave», indicó previamente a la AFP su portavoz, el padre Federico Lombardi, que se quedó en el Vaticano.
Las fuentes del Vaticano consultadas por los medios italianos excluyeron que el Papa hubiese sufrido un desmayo, y afirmaron que se había resbalado.
Según el corresponsal de SKY TG24, Benedicto XVI se habría resbalado al salir del cuarto de baño la noche del jueves y fue el dolor creciente lo que lo llevó al hospital, donde ingresó a las 09H45 locales (07H45 GMT), según periodistas presentes en el lugar.
El Sumo Pontífice entró caminando en el hospital, acompañado de su secretario particular.
El Papa viajó el 13 de julio a esta región del norte de Italia para pasar sus vacaciones en Les Combes d»Introd, a unos 20 km de Aosta.
Es el primer problema de salud del papa alemán que se hace público desde que sucedió al Juan Pablo II en abril de 2005.
Sólo signos de cansancio habían sido observados por los periodistas que lo siguen, especialmente a su regreso de viajes al extranjero.
En abril de 2005, el diario sensacionalista alemán Bild afirmó que el futuro Papa había estado hospitalizado durante cerca de un mes en 1991, tras sufrir una hemorragia cerebral, y que había sufrido varios desmayos en los últimos años.
Una fuente que siguió el caso precisó que el incidente de 1991 no había dejado ninguna secuela.
El Vaticano no publica boletines de salud del Papa, excepto en caso de enfermedad o accidente.
La salud de su predecesor, Juan Pablo II, se degradó claramente en los últimos años de su pontificado.
El papa polaco, fallecido el 2 de abril de 2005, padecía la enfermedad de Parkinson. Víctima de un atentado en 1981 y operado en numerosas ocasiones por distintos motivos, necesitó durante sus últimos años cuidados constantes por parte de médicos y enfermeras.