El Paí­s Vasco tendrá presidente socialista


El Paí­s Vasco (norte de España) tendrá a partir de mañana su primer presidente de gobierno no nacionalista, el socialista Patxi López, quien será investido por el parlamento regional tras un acuerdo con los conservadores frente a los nacionalistas, en el poder durante 30 años.


Se espera que López, que debe ser votado por los parlamentarios regionales, consiga la mayorí­a absoluta con los votos de los socialistas (25), los conservadores del Partido Popular (PP, 13) y la formación antinacionalista UPyD (1).

El Partido Socialista de Euskadi (PSE) no fue el que más votos obtuvo en las elecciones del pasado 1 de marzo para renovar el gobierno de la región.

El Partido Nacionalista Vasco (PNV, moderado), que forma el ejecutivo vasco desde hace 20 años, ganó las elecciones y obtuvo 30 escaños, cinco más que los socialistas, pero su formación y las demás fuerzas nacionalistas, las únicas que apoyan su candidatura a la presidencia, no reúnen la mayorí­a de votos necesaria en el parlamento.

El candidato del PNV a la presidencia, el presidente saliente Juan José Ibarretxe, en el cargo desde hace 11 años, quien también pedirá el voto el martes al parlamento, presentó durante ese tiempo dos planes para impulsar la autodeterminación de la región que no prosperaron y la semana pasada volvió a defender el «derecho a decidir» de los vascos.

Socialistas y conservadores, que durante la campaña electoral reclamaron la alternancia en el gobierno después de tres décadas de gobierno nacionalista, firmaron un acuerdo por el que los diputados del PP votarán el martes a López, de 48 años.

El acuerdo detalla varios compromisos entre ambos que supondrán un cambio respecto a la gestión anterior.

El nuevo gobierno reforzará la lucha contra la organización independentista armada vasca ETA y la pluralidad en la sociedad, fomentando la libre utilización de la lengua española y la vasca sin quitar espacio a la primera, como acusan los no nacionalistas de haber hecho el PNV.

Asimismo mantendrán las competencias de la administración regional, detalladas en el estatuto de Gernika, frente al plan de autodeterminación de Ibarretxe.

«El cambio se va a visualizar en el dí­a a dí­a en esas decisiones pequeñas, pero importantes, que van a abrir espacios de libertad y que van a hacer que los ciudadanos visualicen que hay otra forma de hacer polí­tica (…) distinta a la de estos últimos años», explicó este lunes la conservadora Arantza Quiroga, presidenta del parlamento vasco, a Radio Nacional de España.

El hecho de que un no nacionalista sea presidente vasco por primera vez «rompe (…) una ecuación falsa que se ha ido estableciendo desde el restablecimiento de la autonomí­a vasca, que es que el gobierno vasco tiene que necesariamente estar en manos del PNV», resalta por su parte el diplomático y escritor José Marí­a Ridao.

El fomento del nacionalismo saldrá de las polí­ticas gubernamentales, dijo Ridao a la AFP.

«Todas las medidas que de manera abierta o implí­cita adoptaba el gobierno vasco en defensa de la indentidad vasca, o sea, esta idea de que al mismo tiempo que se avanzaba en la economí­a, se avanzaba en la autodeterminación, esto en principio se ha acabado», estimó.

«Habrá más insistencia en los asuntos de gestión, en los asuntos de educación, obras públicas, la vida de los ciudadanos, el desarrollo del sistema autonómico, que a esos aspectos tan del gusto del PNV y de Ibarretxe que son las cuestiones identitarias», añadió.