El otro gran agujero



Cuando los guatemaltecos escuchamos que se habla del agujero, de inmediato pensamos en el del Barrio San Antonio, pero esta vez queremos advertir sobre la certeza que debemos tener de que a partir de enero del año próximo se producirá otro gran agujero, posiblemente de mayores consecuencias que el ya fatí­dico de la zona 6, porque el fisco dejará de percibir el ingreso del Impuesto Extraordinario y Temporal de Apoyo a los Acuerdos de Paz, con las repercusiones ya advertidas que ello tendrá también en la recaudación del Impuesto Sobre la Renta cuya recaudación posiblemente disminuya al perderse un mecanismo de control.

De hecho, el paí­s tiene ya una baja tasa de recaudación fiscal en relación al Producto Interno Bruto y estamos lejos aún de la modesta meta impuesta por los acuerdos de paz. En cualquier paí­s desarrollado del mundo, ese desarrollo se logró y se mantiene como resultado y no a pesar de los impuestos, como algunos dicen. En efecto, si vemos lo que ocurre en Europa, en América del Norte y en los paí­ses asiáticos que han logrado mejores indicadores de desarrollo, todos tienen tasas tributarias mucho más elevadas que la de Guatemala y es que es de lógica elemental que no se puede construir el desarrollo con cascaritas de huevo y no se puede dar mantenimiento ni realizar nuevas inversiones si no hay contribución de los ciudadanos.

Cierto es que los guatemaltecos siempre tenemos el pretexto de que dinero que pagamos es dinero que alguien se roba, pero la forma de romper el cí­rculo vicioso no está cabalmente en dejar de pagar impuestos, sino en exigir que cese la impunidad que favorece a los corruptos.

De más está ya recordar la crasa irresponsabilidad de este gobierno al decretar un impuesto cuya vigencia cesarí­a con el perí­odo del Presidente Berger. Eso es algo que sólo en una democracia tropical o bananera podrí­a ocurrir porque en ningún paí­s del mundo se hubiera tolerado tamaño acto de irresponsabilidad cí­vica.

Pero vemos que en su afán por ganar las elecciones sin enemistarse con nadie y menos con el poderoso sector empresarial del paí­s, tenaz opositor al tema de mayor contribución fiscal, los candidatos a la Presidencia muestran una absoluta irresponsabilidad al no abordar el tema fiscal y explicarle al pueblo que será necesario adoptar medidas porque ese hoyo, el agujero fiscal, será mucho más pernicioso que el del Barrio San Antonio y puede tener serios efectos en el manejo de la macroeconomí­a que se ha mantenido en términos aceptables por el manejo responsable de las finanzas públicas y por el ingreso permanente de las remesas que enví­an los hermanos guatemaltecos que viven afuera. Creemos que urge abordar el tema fiscal y que debe hacerse con madurez, seriedad y responsabilidad.