La generación y distribución de la energía eléctrica en Guatemala está en manos privadas. Deocsa distribuye energía en nueve departamentos en la región suroccidental y Deorsa la comercializa en diez en el nororiente. La también compañía española Iberdrola, que opera la Empresa Eléctrica de Guatemala, cubre Guatemala, Escuintla y Sacatepéquez. Estas empresas fueron establecidas con bienes del Instituto de Electrificación, INDE, y después fueron vendidas en 1999. La mayoría de acciones de la EEGSA, que antes eran propiedad del Estado, fueron negociadas en 1998. En 2004 se vendieron las últimas acciones de Deorsa y Deocsa. Unión Fenosa, de capital español, adquirió la mayoría. El 9% de las acciones pertenecen a inversionistas nacionales.
En nuestro país, el servicio del sistema eléctrico es más caro e ineficiente desde que está en manos privadas. El alza internacional del precio del petróleo justificó continuar la construcción de hidroeléctricas. Entre 1989 y 2003 los empresarios las edificaron en el Río Capulín (Escuintla), Río Las Vacas (Guatemala), Río Bobos, Matanzas y San Isidro Chislascó (Baja Verapaz). En las cinco están involucrados los Ayau Cordón y Minondo Ayau que, en las dos últimas, se asociaron con Tecnoguat y Enel Latinoamérica. La última es propietaria de la hidroeléctrica Canadá, construida en el río Samalá, Quetzaltenango.
El grupo de los Bosch-Gutiérrez tiene la propiedad de las hidroeléctricas Las Vacas I y II, y Renace, en el río Cahabón, Alta Verapaz. Están asociados con Enel Latinoamérica para construir la hidroeléctrica Santa Teresa, en el río Polochic, Alta Verapaz. En agosto de 2005, el gerente del INDE, Carlos Colom, presentó 36 proyectos de pequeñas centrales hidroeléctricas.
Los empresarios obtienen privilegios del poder político. En lugar de competencia económica hay una competencia por rentas a conseguir del Estado, sin que exista contraparte productiva. Las prerrogativas limitan el acceso a las actividades económicas, segmentan los mercados y restringen la movilidad de los factores de producción, en perjuicio, principalmente, de las personas de menores recursos.