El lunes tomó posesión de su cargo el nuevo Procurador de los Derechos Humanos, Jorge Eduardo De León Duque, joven abogado, inteligente, capaz y dinámico que dio un ejemplo para todos los funcionarios del país al realizar dos cosas que parecieran insólitas e increíbles en este país en donde vivimos en la miseria pero los funcionarios públicos, incluyendo los diputados cada vez más desacreditados, gastan el dinero de los impuestos de los guatemaltecos en calidad de millonarios.
Lo primero que hizo Jorge Eduardo al tomar posesión fue REBAJARSE EL SUELDO, y que yo sepa, en toda la historia política del país no ha existido un solo funcionario o empleado de la administración pública que decida rebajarse el sueldo: al contrario, se lo aumentan, como la Contralora de Cuentas, que de Q35,000.00 creyó merecer el doble: Q70,000.00, fuera de muchos otros que ganan más de Q100,000 como el Superintendente de la SAT, el Presidente del Banco de Guatemala, el mismo Procurador de los Derechos Humanos y algunos como magistrados de las más altas cortes, que entre dietas, viáticos, gastos de representación y salario llegan a esos Q100,000.
El nuevo Procurador, pues, hizo lo contrario que los demás: actuó honrada y dignamente. ¿Lo harán el Presidente o los ministros, o los magistrados, o los diputados?…
Lo segundo que realizó el Procurador fue, como él lo dijo, “no era para hacer fiesta y dar vinitos de honor y queso porque lo que necesitamos es austeridad”, lo que implicó una ceremonia casi privada sin festejo alguno. En la TV vi que se tomó un vaso de agua, espero que no sea criticado por ello.
Aquí, los organismos del Estado, grandes o pequeños, buscan motivos para festejar, pero no con su pisto sino con el de los contribuyentes, como las “cajas chicas” del Congreso, pese a que quienes las manejan son MI-LLO-NA-RIOS y no siempre por realizar un trabajo honrado. Para los ladrones y vividores del erario, lo que efectuó el Procurador debió ser un “muy mal ejemplo”, que espero se repita empezando por nuestro señor Presidente.
Aunque ya el nuevo Procurador de los Derechos Humanos esbozó su plan de trabajo, creo que se deben priorizar los problemas a resolver según su importancia. Por ejemplo, si el derecho a la vida es el más importante, y los más vulnerables para morir por causas “naturales” –como la desnutrición–, son los niños, pues hacia ellos deben dirigirse acciones de fiscalización y control de la PDH, incluyendo el “bullying” que se practica en escuelas y colegios. Luego están las mujeres que son víctimas, desde violencia intrafamiliar, hasta los crímenes más atroces y repugnantes. Esto, solo para citar dos casos.
Dijo también el licenciado De León Duque que “quitaría la imagen que se tiene de que el Procurador solo defiende criminales”. Muy bien dicho, porque ni la Convención Americana de Derechos Humanos ni la Corte Interamericana fueron creados para “defender criminales” y nuestra legislación tampoco. Tanto nuestra Constitución, como la Convención tienen requisitos para emitir condenas severas, incluyendo la de muerte, que sean casos excepcionales y graves y que se siga el debido proceso. Eso es lo que garantiza que los criminales tendrán la oportunidad de defenderse y que si son condenados será porque todas las instancias del proceso han sido seguidas con absoluta honestidad. Lástima que en Guatemala tengamos muchos jueces “nahuilones” (cobardes) o corruptos que dejan salir de prisión a todos aquellos que con inaudito salvajismo volverán a matar o con toda impunidad volverán a cometer delitos contra la gente honrada que es a la que se debe proteger.
En lo personal confío en que el nuevo Procurador sabrá cumplir con el enorme compromiso asumido, como antes lo hizo su padre.