Algo bueno podría estar pasando en nuestro entorno. El denominado “Consejo Político del 13 Baktún”, formuló, desde finales del año 2011 (se puede ver en el sitio: www.oxlajujbaktun.org/node/36) su declaración dividida en tres partes, la primera es: “1. Terminar la era de miedo y destrucción y recuperar la vida, la armonía, la tolerancia, los derechos”.
wdelcid@yahoo.com
En adición, esta mañana en el matutino “elPeriódico”, el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras, fija una serie de consideraciones generales, mediante las cuales invita a que como sociedad nos encaminemos a “Un Nuevo Principio” (consultar: www.2012nuevoprincipio.com) eso puede ser prometedor.
“No se pueden esperar resultados diferentes, si no cambiamos nuestras actitudes, nuestros procedimientos”. Entonces se hace prometedor que las posturas arriba citadas, a grandes rasgos son coincidentes. Es decir, se está produciendo un cambio que podría ser positivo para nuestro país. Más allá de los errores del pasado y más allá, mucho más allá de esa obstinada manera de razonar mediante la cual “puedo señalar a otro de ser ideológicamente obstinado, pues no alcanza a entender que mi concepción del mundo es la correcta y la equivocada la de él”. “Toda sociedad tiene la capacidad de hacer cambios”. Indica la publicación del CACIF de esta mañana. Sinceramente es deseable que ellos tengan la voluntad de no entorpecer la necesidad de impulsar cambios con una visión integradora, que en efecto contribuya a concluir la era de miedo y destrucción, así como que posibilite la vida, la armonía, la tolerancia y el ejercicio pleno de los derechos. Tal la primera de las secciones de la Declaración del Consejo Político 13 Baktún.
Ayer, el Director General de este medio, lanzaba esperanzador mensaje pues al concluir la actual era de más de 5 mil años, nos invita a sentir un auténtico orgullo por haber nacido en estas latitudes y ser herederos indirectos del vasto caudal de conocimientos de agricultura, astronomía, arquitectura, matemática y pintura, entre otros, de ese pueblo misterioso que ahora conocemos como “Maya”. Y más que orgullo, el desafío se centra en la (de nuevo) necesidad de convivir en armonía, con respeto y concordia. Muchos guatemaltecos pudieron haber seguido las transmisiones del inicio del ceremonial en Tikal, y ante el asombro y la expectación sentirse parte de un movimiento de alcance mundial. No se trata del fatalismo apocalíptico heredado de las tradiciones judeo-cristianas, se trata justamente como dicen los dueños del capital: “Un Nuevo Principio de una sociedad forjada en valores, que con la guía de los mayores sea capaz de regenerarse por medio de la participación de sus jóvenes, con capacidad de amar y respetar su entorno natural, y de vivir en convivencia armónica respetando las normas de la vida en sociedad”.
Si todos estos atisbos de una nueva manera de concebir el mundo, nuestras relaciones intersectoriales llega a alcanzar las formas y los modelos de producción, es posible entonces sí, que estemos en la alborada de una Era en la que en efecto, con respeto, tolerancia y concordia nos encaminemos hacia un justo manejo de nuestras riquezas y recursos naturales. Ahora, si todo se va a quedar en frases rebuscadas, palabras y nada más que palabras, entonces aquellos agoreros de la conflictividad social tendrán más que razones para señalarnos que estamos en una época de crisis en la que no aprendemos, por más que los ciclos sean pronunciadamente largos como el Baktún que hoy concluye y el inicio de otra cuenta larga. Como en todos los elementos de lo que se ha podido desentrañar del conocimiento ancestral “Maya”, es en el seno de la propia humanidad en donde se anidan las potencialidades para superar y alcanzar niveles superiores o caer hacia los abismos de nuestra bestialidad más salvaje y refugiarnos en la nulidad de los cambios a los que podríamos aspirar. En cosa de unos días sabremos que clase de futuro hemos de forjar. En tanto, Feliz Navidad.