Si las noticias están en lo correcto, al parecer nuestro flamante Ministro de Finanzas Públicas, Pavel Centeno, estaría en la cuerda floja y en vísperas de ser el primer funcionario público en abandonar la administración Pérez Molina. El muchacho dice sentirse cansado (las noticias indican que la última vez la interpelación duró doce horas) y que así no se puede trabajar, es un trato inhumano y no va con sus aspiraciones de servidor público.
A menos que el economista sea una ovejita blanca, una criaturita cándida salida de las manos de Dios, es imposible que no haya considerado que el puesto de Ministro de Finanzas y, por tanto, el de funcionario público, llevaba aparejado el fardo de las famosas interpelaciones. ¿Es un oprobio presentarse frente a las hienas del Congreso? Por supuesto, pero ese es el modus operandi de nuestra política local.
Precisamente son los Patriotas los que menos deberían quejarse porque fueron ellos los especialistas en el arte del acoso a los políticos en la administración pasada de Álvaro Colom. Hay que recordar, por ejemplo, las largas interpelaciones al Ministro de Salud, Ludwin Ovalle, que duraban hasta más de seis horas, con las debidas agresiones e irrespetos que hacían de esos encuentros una lucha a muerte en un Coliseo despreciable.
Lo mismo puede decirse del irrespeto con que fue tratado, por ejemplo, Fernando Barillas, cuando Roxana Baldetti y Alejandro Sinibaldi, en su momento alzaron su voz descontrolados, en busca de amedrentar al joven político. Las interpelaciones son herramientas de tortura para no sólo atemorizar a los políticos, sino ponerles trampas y ponerlos en ridículo frente a la población.
Así, Pavel Centeno, como oveja llevada al matadero, hoy le toca recoger el fruto sembrado tenazmente por el Partido Patriota. De nada le vale al Presidente pedir más respeto y consideración hacia su técnico estrella, cuando ellos no la tuvieron en su momento prácticamente por nadie. Lo que le toca al novicio en la política es o aguantar, armarse de paciencia y ponerse audífonos imaginarios o irse de regreso a la academia para llevar días de más reposo y tranquilidad.
Está visto que las técnicas inquisidoras del mundo político no cambiarán en un futuro inmediato. De hecho, los políticos incurren a las mismas artimañas de siempre pidiendo proyectos o dinero con tal de transar y dejar pasar las iniciativas que a veces buenamente se presentan para beneficio de todos. Esas son las aparentes formas civilizadas de negociar y dejar pasar, en vez de irse a los puños y desaparecer al adversario.
Por supuesto, no estoy de acuerdo con esas formas de hacer política. Hoy el Partido Líder es el heredero de la carnicería y pérdida de tiempo en el Congreso. Son los nuevos Patriotas afilando su lengua y “maltratando al enemigo”. Pero, Pavel Centeno debe enterarse que se metió a jugar en las grandes ligas de la perversidad. O acepta las reglas o debe dimitir para escribir, quizá, como su predecesor, Juan Alberto Fuentes Knight, su paso fugaz por el gobierno.