El no elegido


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Dicen que un consejo es para oí­rlo y tomar distancia de él. A veces nos puede ir bien con el mismo, pero, en otras ocasiones, parece que lo mejor hubiese haberlo no oí­do. Por lo que comparto una historia que escuché.

Dra. Ana Cristina Morales M
www.psicoterapia.com.gt

 


Me dice Marí­a:
“Me doy cuenta que ya no puedo continuar haciendo caso de los consejos que fácilmente me dan. Hace algunos años pedí­ opinión acerca de si aceptar o no aceptar a un pretendiente formal en mi edad madura; quien me ofrecí­a irme a vivir a Estados Unidos, ser su esposa y que me fuera acompañada de mis hijos. í‰l se encontraba también interesado en que aprendiera de su negocio y le hiciera frente al mismo. ¡Cómo me arrepiento! Al pensar que justamente ahora estarí­a viuda y con una no despreciable herencia.

El fulano que mostraba interés personal y se mostraba tan solí­cito con mi persona era un buen hombre, inteligente, cordial y comprensivo.  Con él existí­a una comunicación de pensamiento y corazón ¡Cómo me arrepiento! de no haberlo elegido y haberle hecho caso a las personas que me concedieron consejo. ¡No Marií­ta! Ese hombre no te conviene, no nos gustarí­a verte viuda por segunda vez. Ahora me doy cuenta que no hubiese sido tan malo. Joaquí­n, hubiese remediado mis males y vaya que me hubiese ayudado el negocito que me esperaba.

Malaya la hora en que les hice caso a mis amigas. Joaquí­n estaba muy enfermo, habí­a perdido ya un ojo en un accidente y su mal ya se habí­a llevado de forma lenta y torturante el otro, además una pierna y los riñones que ya no le funcionaban. Ve pues, la gente no se pone en el pellejo de uno, da consejos pero no conoce y entonces… tonta yo, que los recibo y me dejo llevar por sus influencias.”

Es común que en la práctica de psicoterapia las personas que acuden a un profesional requieren de su consejo. Sin embargo, no todos los consejos son buenos aunque sean proporcionados con la mejor de las intenciones. En el vivir uno puede equivocarse y está bien, consecuencia de ello uno tiene que cargar con la responsabilidad de lo hecho.
Así­ que al actuar de manera correspondiente a lo que nos ha dicho alguien más y sentir que los resultados son errados nos es más difí­cil de aceptarlos. Esto producto de que a veces nos cuesta oí­r nuestra voz interior que nos dice lo que realmente queremos y deseamos. Además con frecuencia la apagamos al escuchar más fuerte la voz de los demás.

Los consejos están bien para dar oí­dos, analizarlos y para que nos ayuden a tomar conciencia de las cosas. Pero no para actuar dependiendo de lo que los demás piensan o sienten que deberí­a suceder. Yo puedo ser responsable de lo mí­o, pero no más. Así­ que a cada quien le corresponde hacerse cargo de cada paso en su camino.
Cuando tomamos elecciones hemos de estar seguros de que fueron las nuestras, analizar que lo que nos dicen los demás no está de más. Pero recordemos siempre que las consecuencias asumidas de éstas han de caer con todo su peso sobre nosotros. Entonces, si nos equivocamos, por favor, que lo que hayamos hecho sea algo surgido desde nuestro interior.
Por último me gustarí­a citar algunas frases acerca de este tema:

“Un consejo es algo que pedimos cuando conocemos la respuesta. Pero quisiéramos no conocerla” – Erika Jong-
Yo siempre traspaso los buenos consejos que me dan. Es para lo único que sirven” – Oscar Wilde-
“Quién no haya sufrido como yo que no me dé consejos” – Sófocles-
“Pedimos consejo, pero buscamos aprobación” – Charles C. Colton-