El nicaragí¼ense igualado


Disculpe señor -pregunta el viajero%u2014 ¿es este el camino que va a los pueblitos? No hombre te fregaste, ya lo dejaste como un kilómetro atrás, es por el cementerio. ¿Para dónde vas pues? A San Marcos contesta el viajero un poco confundido por la familiaridad y locuacidad del amable desconocido. Todo indica que el turista es un visitante primerizo en esta tierra de volcanes y lagos; un conocedor de la zona deberí­a estar acostumbrado al trato muy familiar, casi igualado de los nicas que contrasta en algunos oí­dos. Una visita a cualquier mercado basta para confirmarlo: «amorcito comprame quesos»; «no querés cosa de horno o rosquillas», «que andás buscando mi cielo», etc. Al principio choca la aparente impertinencia del trato del nicaragí¼ense pero conociéndolos más se concluye que es parte de esa idiosincrasia abierta, informal, desprovista de todo protocolo. Un aderezo de esa mezcolanza. Un adorno quizá. En todo caso es una caracterí­stica de ese pueblo hermano que dirige a todos su trato con una afabilidad insólita. Pero de alguna forma estarí­a bien que explayen esa familiaridad con las personas, en el fondo partimos de la idea de que todos los seres humanos somos iguales.

Luis Fernández Molina

Pero el nica no se queda allí­. Con casi igual confianza se dirigen a la divinidad de una manera sorprendente. Por lo general todos los pueblos levantan la vista y con mucha reverencia piden al Altí­simo a quien se dirigen como «a Ti Dios», o a «Vuestra Santa Voluntad» y se usarí­a otra fórmula más reverencial si la hubiera; todos reservan su mejor disposición para dirigirse al Señor. El nica hace de lado esos detalles y no considera irrespetuoso tratarlo como alguien de la familia o un amigo í­ntimo. En general el «vos» se generaliza para hablar con los iguales, con los amigos, y en muchos casos con los que se consideran inferiores. Pero el nica no lo entiende así­.

Muy conocido es el Credo de la Misa Campesina, en una versión cantada de la misa, y al dirigirse a Dios cantan «creo en Vos» y más adelante y «creo en Vos Cristo obrero» en otra canción se entona «Vos sos el Dios de los pobres». Pero no son meros aportes modernos de Mejí­a Godoy; desde las muy antiguas y tradicionales Purí­simas, que se vienen rezando por generaciones, se canta «Oh Virgen de Concepción (…) la escogida fuiste Vos», o bien en «Sagrada Reina del Cielo (…) dame fuerzas para que os pueda cantar el Ave Marí­a» o «Tu Gloria tu Gloria Vos sos este dí­a o dulce Marí­a (…)». Para poner la moña en el paquete nada menos que Rubén Darí­o que parece increpar a Nuestro Señor: «Oh Señor Jesucristo, por qué tardas, qué esperas en tender tu manto de luz sobre las fieras». Un pueblo muy familiar y peculiar sin duda alguna.