El mundo moderno se ha saturado de computadoras


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En el curso del siglo XX hubo avances formidables, especialmente en diferentes campos de la ciencia y de la tecnología, lo cual ha propiciado una extraordinaria evolución en la vida activa de los cerca de cuatro mil millones de seres humanos que pueblan la redondez de la bola terráquea.

Marco Tulio Trejo Paiz


Sin embargo, ese progreso alcanzado es bien relativo, aunque en gran parte es como para reconocerlo con satisfacción y orgullo, aun como en actitud de boquiabiertos.

      Hay inventos que son una amenaza en potencia, atribuible a los sabios que viven quebrándose la cabeza para fabricar productos de todo género, indudablemente con buenas y malas intenciones. Expliquémonos un poco, aunque sea un poquitín quedándonos en la superficie del gran contexto.
     
    La medicina, entendida en lo eficaz, es un salto provechoso, de positivo beneficio para los mortales en general, pues contribuye incuestionablemente a atenuar y eventualmente a curar los males que aquejan a los seres humanos de todas las edades a lo largo de la existencia.

    Está, asimismo, en la avanzada, toda una infinidad de instrumentos de trabajo, de educación, de carácter deportivo, de recreación; magníficos e incluso sofisticados transportes de aire, mar y tierra; todo un enjambre de satélites y otros aparatos en constante actividad en el espacio sideral, etcétera, lo que contribuye a que se pueda disfrutar de una vida placentera, dinámica y promisoria o, infortunadamente, de todo lo contrario…

    Ahora bien, algunos o muchos de los eminentes sabios han inventado armas y artefactos sumamente mortíferos, como las bombas atómicas que, en un desgraciado momento, pueden terminar con la humanidad tras un terrible sufrimiento; también son capaces de exterminar la vida animal y la vegetal.

      En Chernobil, Rusia, en Japón y en otros países se han registrado espantosos accidentes termonucleares que han causado mortandades y dejado toda una secuela de situaciones altamente nocivas en grandes extensiones de los contornos de lugares afectados por tales accidentes asaz macabros.
      El solo pensar en lo ocurrido por estallidos atómicos en Hiroshima y Nagasaki, Japón, nos pone los pelos de punta, y eso que eran bombas fabricadas incipientemente, no como las que se han hecho con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, que pueden incendiar a todo este planeta que, por cierto, lamentablemente se viene deteriorando.
     
      No cabe duda, pues, que los genios del bien y del mal han inventado algunas o no pocas cosas útiles, pero también otras de gran peligrosidad para la Humanidad y, entonces, podemos decir que el progreso es relativo, como lo expresamos en líneas  precedentes.
      Volviendo a lo de las computadoras, es claro e innegable que su invención ha venido a cambiar las actividades propias de la vida moderna. Ha causado mucha admiración y aceptación. Vino a sustituir, no del todo, por cierto, a la máquina de escribir tradicional, pero a la vez se presta, en manos sucias, pecaminosas, a ser utilizada en el sistema de la Internet, para entregarse al anonimismo insultante, sobre todo entre politiqueros politiquientos ateos (sin Dios), que tiran de los cabellos sus ideologías, si es que de veras tienen ideologías no postizas, no de conveniencieros. Su “dios”, valga decir, es chiquito y diabólico. Solo saben vociferar demagógicamente, calumniar y predicar la violencia porque, como decía un gerifalte de la Unión Soviética cuando esta pretendía la dominación mundial, “el fin justifica los medios”, según los medio-babosos o babosos consumados…
     
      Sigue siendo una novedad la computación, máxime si reparamos en que siempre está actualizándose y en movimiento continuo de superación. Una computadora de modelo reciente, por ejemplo, puede pasar a lo obsoleto dentro de un año o de unos cuantos meses, lo que da la idea de que los fabricantes no se duermen en los laureles…
     
      Alguien nos decía cuando hablábamos del citado instrumento de trabajo que quien sorprendió a los terrícolas con su invento suscitó tremendo impacto de admiración a millones de personas y se pensó que las máquinas de escribir quedarían arrumbadas o utilizadas como chatarra vendible entre los que recorren las calles citadinas anunciando su interés de compra; mas, el tecleo de las casi desusadas máquinas de escribir continúa golpeando los tímpanos de la gente…
     
      No todos los que utilizaron en oficinas o en el ambiente domiciliar las máquinas de escribir se dedican a teclear las computadoras, pero deberían hacerlo para actualizarse en estos agitados días, porque es interesante y apasionante hacerlo por razones de trabajo o de entretenimiento sano.