Crear personajes que brotan de la realidad, para luego llevarlos por novedosos rumbos desconocidos, dotarlos de conciencia y forjar su personalidad e independencia para realizarlos plenamente, con libre albedrío y un estado de ánimo propio, es el trabajo que se ha impuesto desde hace muchos años Anna Luisa Pignatelli, quien como si fuese descendiente de la diosa de la imaginación, Edrielle, logra conducir con naturalidad en la barca de la escritura a cada uno de los personajes que inventa y reinventa en sus quiméricas novelas.
Su arte creador tiene la peculiaridad de adaptar a sus protagonistas y desarrollarlos en momentos y lugares específicos, entretejiendo la historia para que durante su travesía el lector se adentre en su aventura con libertad absoluta. Ella desdobla su mente y su alma en cada relato, manejando con destreza los hilos de sus versátiles e inquietantes marionetas humanas. Anna Luisa Pignatelli, esposa del Embajador de Italia en Guatemala, Fabrizio Pignatelli, nació en la hermosa región italiana de Toscana, al sur de la Provincia de Siena, terruño que Anna Luisa nos describe inhóspito, mostrado en los mapas medievales con el nombre de ‘Desierto de Accona’ y citado en la ‘Divina Comedia’ de Dante Alighieri por su carácter áspero y misterioso. La temática en sus cuidadosas narraciones comprende la marginalidad social y la protección de la naturaleza. Ha publicado cuatro novelas: “Gli impreparati” (Los desprevenidos); “L’ultimo feudo” (El último feudo); “Buio” (Negro) y “Maya/ vita d’oggi degli uomini di mais” (Maya, vida de hoy de los hombres de maíz). En ‘El último feudo’ cuenta la historia de Pietro, quien antes de irse a laborar en las fábricas, prefiere trabajar en el campo para no perder el sentido de la vida, que es para él como la naturaleza misma. Esta obra tiene un prefacio escrito por la reconocida historiadora italiana Luciana Stegagno Picchio (1920-2008), en el que manifiesta su encanto por la descripción tan real que hace la autora de los paisajes, que convierte casi en grabados mentales, la sensación de soledad que despierta el personaje y el singular manejo de las pasiones. En uno de los párrafos del prólogo, que es extenso y sustancioso, describe “En esta novela, escrita casi siempre desde el punto de vista del joven Pietro, los simples empleados de la casa y de la finca hablan en un típico toscano, de la Ciudad de Siena, que constituye como un contrapeso al italiano del narrador y de sus personajes de cualidad. El paisaje, bellísimo en su austera desnudez, cambiante pero siempre acorde a si mismo según el cambio de las estaciones, parece dar el habla a los diferentes personajes…” En el libro “Buio” encontramos a un anciano que llega a la región de Toscana y compra un pequeño terreno que le da seguridad e identidad, además de permitirle vivir en contacto con la naturaleza, pero que al llegar es considerado ‘forastero’ y sufre de exclusión social. Ahora bien, en su precioso libro “Maya”, Anna Luisa Pignatelli descubre el interés que posee por la cultura y costumbres de los pueblos indígenas de nuestro país. Es un bellísimo libro, ilustrado en su mayoría, con fotografías captadas con veracidad por la autora, quien viajó a los lugares y preguntó directamente a las personas para escribirlo. Otro libro que ha dedicado a Guatemala se titula “El lago indígena”, cuya historia tiene lugar en los alrededores del Lago de Atitlán, que en la actualidad Anna Luisa espera “que pueda volver pronto a ser el lago sagrado y puro que siempre fue durante siglos”. Para mí, la profusa imaginación de Anna Luisa Pignatelli es el florecer de su alma, colmada de miel y mariposas, que combina conceptos y expresiones para alentar a los seres humanos a convivir en armonía con la Naturaleza.