El Mundial 2010 como broche de oro


Kaká, volante creativo del Real Madrid, se ha convertido en el cerebro y en el número diez de la presente selección brasileña, que, como siempre, será una de las principales candidatas para ganar el primer mundial africano. FOTO LA HORA: AFP

La selección de fútbol de Brasil comandada por el hermético técnico Dunga cerró un año con un saldo netamente positivo y abrió un paréntesis para afrontar su mayor desafí­o: el Mundial de Sudáfrica-2010.


Dunga, a pesar de ser su primera experiencia como entrenador, no ha defraudado a la afición. FOTO LA HORA: ARCHIVO

Los pentacampeones mundiales buscarán en el continente africano ampliar distancias en el exclusivo cí­rculo de monarcas y de antemano se posicionan entre los máximos aspirantes, tal como ocurriera en Alemania-2006, donde sin embargo se llevaron una decepción mayúscula.

«No nos podemos quejar. Conseguimos la clasificación anticipadamente para la Copa, ganamos la Copa Confederaciones y vencimos a Argentina en su casa (en Rosario, por eliminatorias)», resumió Dunga en su balance tras los últimos duelos del año.

En efecto, los «garotos de Dunga» ganaron sin discusión en junio la Confederaciones en Sudáfrica y poco después garantizaron su pase al Mundial con tres fechas de anticipación del final de las eliminatorias sudamericanas, culminando primeros delante de sus escoltas Chile, Paraguay y Argentina.

Dunga logró una estadí­stica envidiable en 2009: 14 triunfos, dos empates y apenas una derrota. Y vení­a de ganar su primer tí­tulo en la Copa América de Venezuela 2007 con un rotundo 3-0 sobre Argentina cuando arreciaban las crí­ticas.

«Esto es fruto de un trabajo de tres años y medio, de la dedicación de los jugadores, la búsqueda de resultados y espacio. Por ello el grupo está muy feliz», analizó «Terminator», capitán de la «Seleí§ao» campeona mundial en Estados Unidos-1994.

Brasil cerró su año con dos amistosos en los que Dunga apostó a probar algunos jugadores: el 14 de noviembre en Doha (Qatar) con un 1-0 sobre Inglaterra y el 17 de ese mes con un 2-0 sobre Omán, en Mascate.

No faltaron las contradicciones tradicionales en Brasil: hubo un 4-0 de visitante sobre Uruguay o un 3-1 también de visita sobre Argentina, aunque también empates de local (0-0) con la débil Bolivia o con Venezuela.

Ahora el objetivo firme de todos los brasileños es ganar el Mundial-2010.

Y uno de los motivos, además de ratificar la actual eficacia «canarinha», es vengar el fracaso alemán.

En agosto de 2006 Dunga asumió el puesto en lugar de Carlos Parreira, hoy nuevamente DT de Sudáfrica, luego de que Brasil acudiera como máximo favorito al Mundial de Alemania con un plantel lleno de estrellas, que acabó no obstante eliminado por Francia en cuartos de final, lo que llevó a la salida de Parreira.

Dunga hizo una «limpieza» de históricos como el ariete Ronaldo (hoy en Corinthians) o el lateral Roberto Carlos, y trazó un nuevo perfil de la «seleí§ao» sumando nuevos nombres de confianza como el atacante Luis Fabiano (Sevilla) y dando papel protagónico a otros como Kaká (Real Madrid) o Robinho (Manchester City).

Justamente, ante preguntas de la prensa sobre una eventual chance para Ronaldo «Fenómeno», que volvió al fútbol con éxito este año en Brasil tras 14 meses de inactividad por lesión, Dunga mantuvo su lí­nea y dijo que no quiere repetir «errores del pasado», en referencia al 2006 cuando el ariete llegó con claro sobrepeso y fue mantenido como titular indiscutible.

Pero los buenos números de Dunga hoy no fueron siempre de la mano con la visión de la prensa, que durante sus dos primeros años emitió crí­ticas diversas, no solo por el pálido juego brasileño sino también por el trato del DT hacia los periodistas, con carácter agresivo, irónico y huraño.

Los resultados fueron favoreciendo a Dunga que acalló a detractores, dejando en el olvido los pedidos de su salida del cargo en el inicio del proceso.

Aunque eso puede ser a nivel local, porque fuera no todos están convencidos del «estilo Dunga», como el caso del histórico í­dolo alemán, el «Kaiser» Franz Beckenbauer. «Este no es el Brasil que conozco. Es un equipo que juega retrasado y con apenas un atacante. No me gusta», resumió.

La única prueba amistosa de la auriverde previo a la convocatoria para el Mundial podrí­a ser contra Irlanda, en Dublin, el 3 de marzo. Después llegará la hora de la verdad para Brasil.