El momento de la Reforma Migratoria


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En el transcurso de esta semana se han celebrado en distintas ciudades de Estados Unidos, concentraciones masivas de migrantes documentados e indocumentados quienes perciben que el momento para la tan anhelada reforma migratoria en ese país está próximo.

Juan Antonio Mazariegos G.


De conformidad con distintos medios noticiosos, actualmente ocho senadores, la mitad republicanos y la otra mitad demócratas, se encuentran discutiendo en un pequeño comité lo que aparenta ser una reforma de fondo del sistema migratorio en Estados Unidos.  Sin duda las coyunturas políticas y económicas han dado pie a esta oportunidad; recién el año pasado, Barack Obama fue electo para un segundo mandato presidencial con el apoyo masivo de votantes hispanos, quienes hicieron ver a demócratas y republicanos que el mapa político de Estados Unidos ha cambiado para siempre y que en base al sistema de electores que asigna mayor cantidad de delegados a ciertos Estados, las concentraciones de la comunidad latina en los mismos, han vuelto decisivo el voto de dicha comunidad en  favor de uno u otro candidato. Por otro lado fueron evidentes las señales del desgaste del actual sistema migratorio, cuando nos enteramos de que cientos de migrantes, capturados y listos para un proceso de deportación, tuvieron que ser liberados de las cárceles en las que se encontraban detenidos, toda vez que las autoridades norteamericanas no tenían recursos económicos para mantenerlos retenidos y se vieron, en consecuencia, en la necesidad de dejarlos en libertad.
 
Se estima que hay casi dos millones de guatemaltecos viviendo en Estados Unidos, la mayoría de ellos de manera ilegal. Son incontables las historias de familias que se han roto en virtud de las leyes migratorias de ese país y se ha creado toda una generación de niños y adolescentes que no son ni de aquí ni de allá y quienes son las principales víctimas de todo un sistema que al parecer está a punto de cambiar.

Se especula muchísimo al respecto de las bases de las nuevas leyes migratorias, se dice que se volverá obligatorio el uso del idioma inglés o cuando menos de su estudio o conocimiento, se habla de la necesidad de regularizar en materia impositiva a todos los indocumentados, se habla de medidas para prevenir la seguridad fronteriza, en fin, en concreto, todo eso no son más que especulaciones en tanto no se conozca el fruto de la comisión de los ocho que presentará la propuesta de ley.

En años pasados, por razones de trabajo tuve la oportunidad de convivir, en varias ocasiones con las comunidades canjobales que se asientan alrededor del lago Okeechobee en el Estado de Florida. Una tarde saliendo de la tienda de Roberto Tomas, en Indiantown, pequeño pueblo en el centro de ese Estado, totalmente habitado por guatemaltecos, me detuve a observar a un grupo de niños que jugaban al futbol en un área contigua al parqueo, esos niños podrían haber nacido en Huehuetenango y estar condenados a vivir a lo que una agricultura de subsistencia permite que se viva, en cambio ahí, un pueblo olvidado en medio de la nada, iban a la escuela, estudiaban computación, estaban alimentados, vestían adecuadamente, simplemente tenían un futuro. Sin duda eran el reflejo del esfuerzo de sus padres que partieron de Guatemala en busca de un sueño, esas familias necesitan formalizar su estadía en ese país y que se les permita consolidar   su desarrollo, son gente buena y trabajadora, a mi juicio útil que puede aportar y que anhela esa reforma migratoria.