El mercado del petróleo entra en un perí­odo problemático


El mercado del petróleo estará sometido a una fuerte tensión durante el verano boreal debido a la escasez de las reservas de gasolina y a problemas de refinado en Estados Unidos y por la negativa de la OPEP de aumentar su producción de crudo.


Los precios del petróleo se han aproximado esta semana a sus máximas anuales, a casi 68 dólares el barril en Nueva York y a más de 71 dólares en el caso del Brent en Londres.

Hace un año los precios rozaron los 80 dólares a causa de la guerra entre Israel y la milicia libanesa del Hezbolá, pero a mediados de enero cayeron hasta 50 dólares.

Aunque por ahora el mercado está abastecido, los precios siguen siendo muy altos debido «a una simultaneidad de problemas», comentó Moncef Kaabi, analista de Natixis.

Las refinerí­as estadounidenses no producen lo suficiente como consecuencia de una serie de averí­as que interrumpieron en varias ocasiones la actividad, señala Leo Drollas, del Centro de Estudios Globales de Energí­a (CGES).

Además cabe añadir un rosario de problemas geopolí­ticos, entre los disturbios que alteran la producción en Nigeria, los temores vinculados al programa nuclear iraní­ y la posibilidad de una intervención de Turquí­a en el norte de Irak.

También hay dificultades coyunturales, como el aumento en un 9% mensual de la demanda china de gasolina, recalca Kaabi. Sin olvidar las climáticas, ante la cercaní­a de la temporada de los ciclones. Y es que en 2004 y 2005 los huracanes perturbaron considerablemente el proceso de refinado en la región del Golfo de México.

Por encima, la Organización de Paí­ses Exportadores de Petróleo (OPEP), desoyendo los llamamientos de la Agencia Internacional de la Energí­a (AIE), descartó introducir más crudo en el mercado.

La AIE estimó esta semana que si la OPEP no aumentaba su oferta antes de finales de junio, podrí­a escasear el suministro en Estados Unidos durante la temporada de los grandes viajes en coche.

«El abastecimiento de los mercados petroleros es suficiente», respondió Mohammed el Hameli, ministro de Energí­a emiratí­ y presidente de la OPEP, quien atribuyó los precios altos del crudo a «las tensiones polí­ticas en algunas regiones de producción, la especulación y la congestión en las refinerí­as de los paí­ses consumidores».

Moncef Kaabi concluye que la OPEP quiere tirar de los precios hacia arriba.

Leo Drollas, por su parte, considera que «hay una capacidad de refinado excedentaria en el mundo», pero Arabia Saudita, único paí­s de la OPEP que dispone de un margen de producción sustancial, se niega a vender su crudo medio y pesado, el más fácil de refinar, «a un precio lo suficientemente bajo para que sea rentable».

Los miembros del cartel dicen estar preocupados por la evolución de la demanda a largo plazo debido a los planes de los paí­ses industrializados para el desarrollo de las energí­as alternativas, como los biocarburantes.

Para Drollas este tipo de argumento no es válido. La culpa de que los paí­ses consumidores quieran reducir su dependencia de los hidrocarburos la tiene la OPEP debido «al precio elevado» del oro negro, dice.