Este fin de semana estrenamos Presidente, el general Otto Pérez tomó posesión del cargo y juró por su honor de ciudadano guatemalteco ser fiel, leal y obediente a la Constitución Política de la República de Guatemala. Junto a él, tomó posesión con juramento similar la señora Roxana Baldetti, convirtiéndose en la primera mujer en ostentar el cargo.
Cuando discutimos acerca de cuál ha sido el mejor gobierno en la historia de nuestra República, surgen múltiples opiniones que dependen de factores como la edad del ciudadano, ideología, conocimiento de la historia, nivel socioeconómico, entre otros. Las respuestas van desde Rafael Carrera por haber instaurado la República (aunque otros ya habían sentado las bases) hasta Alfonso Portillo por haber velado por los pobres, pasando por Jorge Ubico y su política de seguridad, Arévalo y írbenz por su socialdemocracia, Castillo Armas por la Liberación, Laugerud por su respuesta frente al terremoto, Cerezo por ser el primero de la democracia o Berger por sus avances en la educación.
Muchos gobiernos de la historia han destacado en algún aspecto que les ha dado el honor de ser el mejor gobierno en la percepción de algún grupo de ciudadanos. Otros son recordados tristemente porque no lograron esa posición en la mente de ningún ciudadano. Hasta ahora no ha habido ningún gobierno que haya destacado en tantos aspectos que pueda ser considerado como el mejor de la historia por la generalidad de la población.
Lo esperanzador de esta discusión es que cada gobierno tiene la posibilidad de convertirse en el mejor de la historia y los guatemaltecos tenemos esto en mente cuando hay traspaso de mando. Los ciudadanos siempre albergamos aunque sea una mínima esperanza en que una nueva administración logre los avances que Guatemala necesita. Si un gobierno aprende de la historia y no comete los errores de sus antecesores, sino que trabajan por el país, podrá llegar a ser mejor que todos los anteriores.
El binomio presidencial del Partido Patriota inicia sus cuatro años de gobierno con la oportunidad de convertirse en el mejor de nuestra historia. El General Pérez Molina en su discurso de toma de posesión (para algunos largo, aburrido y demagógico, para otros enérgico, puntual y veraz) ha reiterado prácticamente todas sus promesas de campaña y las ha elevado a compromisos de Estado. Esto último es bueno para los ciudadanos guatemaltecos porque nos permite tener en la mano una herramienta para dar seguimiento permanente a este gobierno y exigirle el cumplimiento de sus compromisos.
En lo personal, me ha gustado mucho la parte en la que el Presidente habló de la necesidad de reconciliación que hay en Guatemala y de la importancia de vivir la paz tal y como se debe en unidad y sin polarización, sin dar lugar a la participación de esos grupos y personas que de forma exagerada siguen poniendo el dedo en la llaga pero no para buscar resarcimiento o justicia, sino para vivir de lo que ello les genera.
Así como hace una semana sugería leer la llamada “Agenda del Cambio†del PP, también recomiendo volver a escuchar o leer el discurso de toma de posesión. Yo buscaré la forma de conseguir copia de su transcripción y cuando la tenga la colocaré en un sitio público para que podamos tener acceso a ella.
Como escribía alguien en Facebook, Guatemala estrena gobernantes, pero no estrena ciudadanos. Nosotros, debemos seguir esforzándonos cada día y poniendo de nuestra parte para construir el país que queremos sin importar quién esté en el gobierno. Adelante ciudadanos, construyamos una Guatemala que progrese libre y en paz.