En los 29 países, que a partir de la frontera sur de Estados Unidos conforman la América Latina y el Caribe, habitan alrededor de 550 millones de personas, la mayoría de ellas en situación de pobreza y extrema pobreza. Es la región del planeta en donde prevalecen los más altos niveles de desigualdad económica y social, y es cada vez más abismal la brecha que separa a quienes acaparan, acumulan, concentran y lo tienen todo y los que nada tienen a no ser las pesadas cadenas que los atan al atraso, la injusticia social, falta de educación, atención médica y hospitalaria, hambruna expandida, generalizada inseguridad pública y ciudadana e indignante impunidad, salvo -por supuesto- raras y contadas excepciones.
Es ésta, en general, la situación y condiciones en que se encuentra la mayoría de países del Continente, y es a partir de ahí que puede intentarse una caracterización del mapa político de América Latina y el Caribe según el cuadro y orientación política e ideológica de las fuerzas en el gobierno, las medidas adoptadas en beneficio o no de la población, su posición ante los poderes económicos tradicionalmente dominantes -locales como extranjeros-, sus relaciones internacionales y política exterior, posición ante el neoliberalismo, la globalización imperialista, la integración regional y la solidaridad internacionalista y humanitaria.
Se trata, en concreto, de aproximarse a una caracterización del mapa político actual de América Latina y el Caribe según la orientación ideológica y política de las fuerzas en el gobierno; es decir, si son de izquierda, de centro izquierda, de centro, de centro derecha o de derecha.
Con la ligereza propia de quien redacta un despacho de prensa y, además, tendenciosamente y con ánimo de desinformar y tergiversar la realidad, dos días después de las elecciones en Paraguay, la AFP transmitió que de 18 países del Continente, a partir del 15 de agosto próximo -fecha en que tomará posesión el presidente paraguayo electo, Fernando Lugo-, 13 estarán gobernados por líderes de izquierda y, los restantes cinco, por líderes de derecha. Estos cinco son: México, El Salvador, Honduras, Colombia y Perú. Guatemala, Panamá, Ecuador, Bolivia, Chile, Cuba, Nicaragua, Costa Rica, Venezuela, Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina, según la AFP, estarán gobernados por líderes de izquierda. (Prensa Libre, 22 de abril).
En ese mismo medio de prensa, días después, se insiste en esa caracterización y una mayor ligereza en tanto se supone que se trata de un artículo de «análisis» y en el que se agrega que el viraje a la izquierda en América Latina y el Caribe «gana terreno, pero no hay unidad». (Prensa Libre, 27 de abril).
Más recientemente, Sergio Ramírez afirma que «si el FMLN […], en El Salvador, gana [?] las elecciones presidenciales del año próximo [?], sólo dos presidentes provenientes de partidos conservadores, en México y en Colombia, quedarán en el Continente». (elPeriódico, 14 de mayo).
Según mi punto de vista, lo más avanzado del proceso revolucionario transformador en América Latina y el Caribe está en Cuba, en donde en las condiciones concretas y específicas del momento y el grave y tenso entorno internacional, se continúa exitosamente con la desafiante y titánica tarea de fortalecer y consolidar el socialismo a sólo 90 millas del imperialismo estadounidense, en medio de un criminal bloqueo comercial y financiero, y la amenaza permanente de agresión y guerra.
Tres países de América del Sur: Venezuela, Bolivia y Ecuador, se encuentran en procesos revolucionarios profundos que, con sus propias características, condiciones y situación en lo nacional e internacionalmente, avanzan hacia etapas superiores de desarrollo, transformaciones de fondo, plena emancipación nacional y social, integración regional independiente y soberana, y amplia y consecuente solidaridad internacionalista y humanitaria. En Venezuela se está ante una Revolución Bolivariana; en Bolivia, ante la primera Revolución Social, Multiétnica, Pluricultural y Multilingí¼e de América Latina; y, en Ecuador, ante una Revolución Ciudadana como la define el presidente Rafael Correa.
De los nueve restantes países que según la agencia citada estarían gobernados por líderes de izquierda, las cosas no son así, precisamente. En el momento actual, cinco, son de centro izquierda (Brasil, Argentina, Uruguay, Nicaragua y Paraguay); tres, de centro (Chile, Costa Rica y Panamá); y, uno, de centro derecha (Guatemala). A los de centro, hay que agregar el gobierno de República Dominicana. Cinco son los gobernantes conservadores de derecha: México, El Salvador, Colombia, Perú y Honduras.
Podría decirse, entonces, que el punto de definición es la posición que se asume ante el imperialismo estadounidense y es lo que diferencia a los gobernantes de izquierda de los de centro izquierda, de centro, de centro derecha y de derecha.
Como lo dijo Martí, «los pueblos de América son más libres y prósperos en la medida que más se apartan de los Estados Unidos».