El Madrid y sus atisbos de autodestrucción


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Ante el pánico de perder cuatro puntos de ventaja en cuatro días, y de la misma forma, hizo perder los papeles al Madrid ayer en El Madrigal. A raíz de una decisión del árbitro, tiraron por la borda un partido que puede complicarles mucho la consecución del campeonato.

POR REDACCIÓN LA HORA
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Se veía a venir. Cuando el colegiado Paradas Romero pitó la falta a cuatro metros del área blanca, los fantasmas del Málaga, de Santi Cazorla y hasta los de Tenerife sobrevolaron al Real Madrid en El Madrigal. José Mourinho, muy consciente de que esa acción podía ser completamente trascendente para el desenlace del partido ante el Villarreal y también para el desenlace de la temporada, protestó airadamente la decisión del árbitro.

Hasta ahí, nada fuera de lo normal. Se estaba viendo la versión a la que el Madrid nos tiene acostumbrados durante los encuentros que disputa lejos del Santiago Bernabéu esta temporada: poca brillantez futbolística pero actuando con oficio y siendo un puñal en jugadas puntuales como la del gol de Cristiano Ronaldo que deciden un partido a raíz de algún destello de calidad individual y colectivo. Se estaba viendo a un Madrid con la más pura filosofía Mourinho aplicada y vista en sus anteriores etapas conquistando Portugal, Inglaterra e Italia: aquel líder sobrio con cierta ventaja, que mantiene gracias a que no perdona y sabe como encarar cada uno de sus compromisos.

Pero anoche no superó ese compromiso y todo fue a raíz de la falta que le pitaron a favor al conjunto de Miguel Ángel Lotina. Marcos Senna tuvo demasiado tiempo para pensar como botaría esa falta. La gran mayoría, hasta el propio Iker Casillas, se esperaba que el de Sao Paulo ejecutaría el típico libre directo al palo corto, buscando superar la altura de la barrera, pero no fue así. El balón entró por el palo largo, al igual que hace cuatro días entró tras el chute de Cazorla para el Málaga de Manuel Pellegrini.

LA LIGA

Hasta ese momento el Madrid no había hecho nada mal, a todo el mundo le pueden pitar una falta en contra y encajar un gol en el posterior libre directo, aunque se repita la misma historia que en la última ocasión. Es a partir de ese 1-1 que el bloque merengue en general empieza a hacer las cosas mal, impropias de un líder que está dejando unos registros de escándalo en la máxima categoría española y en una de las mejores ligas del mundo.

Más allá de la expulsión de Rui Faría; Mourinho, Sergio Ramos y Mesut Özil encarnan el problema de un elenco que parece estar cavando su propia fosa. El Madrid seguía teniendo todo de cara para ganar ese partido, aunque solo quedaran apenas 10 minutos, pero prefirió armar la de Dios es Cristo. El entrenador madridista increpó al árbitro provocando su expulsión y Ramos y Özil se contagiaron en la siguiente jugada con dos acciones que están muy lejos de la enorme calidad y nivel que su fútbol contiene.

Primero fue el ex del Sevilla, que cometió una agresión innecesaria mostrándose fuera de si en una acción que a muchos seguro que les recordó al espectáculo que montó en el Camp Nou tras la patada que le propinó a Messi en el clásico del 5-0. Posteriormente, Özil se ganó la roja directa por decirle a saber qué a Paradas Romero. Resultado: un Madrid mermado con nueve futbolistas sobre el cuadrilátero que, aun así, con un Cristiano tan desolado como espectacular en el uno contra uno, dos, tres y cuatro, siguió creando peligro y dando muestras de su superioridad colectiva e individual.

El Real Madrid sigue siendo favorito para ganar la Liga, pero si no cambia de mentalidad va a complicarse, y mucho, la vida. En otros tiempos se proclamaría campeón igualmente, pero este año tiene detrás a, quizás, el mejor Barça de la historia, al que no hacen más que beneficiar con espectáculos como el de ayer en los que, no solo tiraron el choque contra el Villarreal, sino que también se obligan a empezar con mal pie el próximo encuentro en casa contra la Real Sociedad, que tendrá la suerte de no tener que sufrir a Ramos y Özil, dos piezas angulares de un Madrid de Mou que anoche no demostró ser el líder de la Liga.