Siempre fui una aficionada al fútbol, desde que tenía apenas siete años, iba con mi hermano José Mariano, sus amigos y mi querida amiga Maribé López Toca, a ver los partidos de balompié al campo del Real Madrid. Recuerdo que teníamos que tomar dos tranvías, uno todo viejo que nos llevaba hasta Chamartín que era donde estaban los campos. Era en aquellos remotos tiempos, ya casi estoy en los 85 años, todo un largo viaje para llegar a ver a nuestros jugadores, nos sentábamos en general, o mejor dicho de pie, era el lugar de los socios que sólo pagábamos la cuota mensual.
Por ello he querido, quiero y amo al REAL MADRID, era no sólo la insignia de la capital sino de muchas provincias de la península ibérica, además los emigrantes que pululaban por el mundo siempre estábamos atentos de oír o leer al día siguiente cómo iba el equipo, nos sentíamos orgullosos de él, de sus triunfos o sus derrotas y cuando años más tarde venía por Latinoamérica volábamos a verlos.
Por ello, nos entristece y nos enfurece la estúpida actitud de su presidente madridista, Ramón Calderón. Que a un mes de haber estado en Harvard con el alumnado americano, cuyo acto había despertado tremendo interés, como caso de estudio financiero por su modelo económico, siendo uno de los que mayor audiencia había concentrado. Entonces la vanidad de su presidente, alabó a sus galácticos, como debería de ser, dijo seguiría los pasos de los ex presidentes.
Pero, como debe ser como las señoras que a cierta edad nos desestabilizamos, por entrar a otro período de la vida, a ellos les debe pasar igual, o bien es verdad que su vanidad para él no era lo mismo esa universidad americana, donde presumía de su éxito, que la madrileña en la que no sólo puso en fresco entredicho a sus jugadores, sino que los trató de incultos, ignorantes, juerguistas. Lógicamente estos adverbios no les han sentado bien a ninguno de ellos y hasta están pensando, que si este 29 de junio el juez decide que si valen los votos por correo se vaya del Madrid con viento fresco y venga un presidente normal que trate bien a sus jugadores, porque para nosotros esto llega casi a una demanda laboral por acoso laboral.