Si le gusta el cocodrilo y necesita un saco puede comprarse uno por 158 mil dólares en la tienda Hermes para hombres que abrió esta semana en Madison: la avenida de las compras en Nueva York está en plena transformación, invadida tras la crisis por marcas de lujo europeas.
En la ciudad que aloja la mayor cantidad de millonarios del mundo y recibe 45 millones de turistas por año, el credo de los comerciantes sigue siendo «location (ubicación), location, location». Pero el mapa ha cambiado.
Las tiendas de marcas de lujo «made in USA» como «Linens»n things» (decoración) o «Framed on Madison» (marcos de madera), tradicionalmente instaladas en el barrio exclusivo del Upper East Side, o cerraron, como la primera, o se instalaron como la segunda en zonas más baratas.
A medida que los contratos de alquiler expiraron, las rentas se fueron por las nubes entre 2005 y 2008. Muchos se van a otra parte, poniendo fin a décadas de presencia en el barrio de las compras.
«Manhattan es uno de los lugares del mundo donde el abanico de alquileres comerciales es más amplio», explicó a la AFP Eric Le Goff, director adjunto de Cushman et Wakefield, agente inmobiliario experto en espacios comerciales.
«Va de 20.000 dólares anuales por metro cuadrado en la 5a avenida, donde pasan 20.000 personas por hora y más de 45 millones por año, a 8.000 dólares por metro cuadrado en la avenida Madison, donde el pasaje es diez veces menor».
Para bajar a 5.000 dólares por metro cuadrado hay que ir a Broadway (oeste) y de 3 a 4.000 dólares a la parte más frecuentada de Soho (sur) o del barrio Meatpacking district (suroeste), recientemente invadido por las tiendas.
Como los precios de los alquileres cayeron desde hace un año, a veces hasta en un 50%, las grandes marcas de lujo europeas y en particular francesas aprovecharon la oportunidad para instalarse en Madison, transformando esta parte muy norteamericana de Nueva York en templo de la elegancia internacional.
Aunque la 5a Avenida apueste a sus millones de transeúntes con todo tipo de bolsillo, Madison está confirmando su elitismo.
Tras el joyero Mauboussin, que abrió una tienda hace unos meses, el grupo francés Hermes inauguró su primera tienda en todo el mundo exclusivamente reservada a la clientela masculina.
Situada en el 690 de la avenida Madison, frente al edificio de la principal tienda Hermes de Nueva York, la nueva propuesta ofrece cuatro pisos de universo exclusivamente masculino, con pulóveres en cachemire, corbatas de seda y hasta guantes de béisbol de cuero que cuestan 7.650 dólares.
El último piso está reservado a los «sueños» y allí se puede, por ejemplo, elegir el color de la piel de cocodrilo utilizada para un saco, pantalón o campera a medida.
Algunas casas de moda extranjera también aprovecharon el entorno de marcas de lujo para abrirse camino, como la marca india Kimaya, que acaba de alquilar un espacio entre Longchamp, Hermí¨s, Mauboussin y Chopard.
En el resto de Manhattan la transformación sigue en marcha. La tienda Disney de la Quinta avenida se trasladó a Times Square, «barrio más barato y familiar», explican los expertos.
Frente a la crisis que padecen las grandes tiendas, algunas marcas optan por otra solución: pagar un alquiler moderado en una calle más alejada de Soho –la otra zona importante de compras– y enviar la ropa en limusina a las clientas, para que puedan elegir cómodamente en sus casas.