Científicos y funcionarios ambientalistas afirmaron que la crisis por la disparada del precio del petróleo puede ser beneficiosa y ayudar en las acciones contra el cambio climático, cuyos efectos devastadores impactarán en los países más pobres.
«En cierto sentido la crisis del petróleo es una bendición. Los altos precios de los combustibles obligarán a cambiar el comportamiento (de uso) tanto en las personas como en los países, y a buscar fuentes de energía renovables», dijo el director del Instituto Geofísico de Perú, Ronald Woodman.
Woodman participó en un debate junto a expertos, autoridades ministeriales de Medio Ambiente y grupos ecologistas en el marco del «II Encuentro Internacional de Cambio Climático: Centroamérica ante los Impactos Globales del írtico» en un hotel de la capital guatemalteca.
«La reducción de las emisiones de gases es la única solución contra el cambio climático» y podría ser una eventual consecuencia de la disparada récord que registra el precio del petróleo, según Woodman.
El cambio climático afecta a las naciones más pobres y vulnerables y «ya tiene consecuencias generales en Centroamérica, lo cual obliga a tomar acciones para reducir los daños», puntualizó el experto.
Entre tanto, el científico neozelandés John Kermond coincidió en que los elevados precios del crudo puede reducir el consumo de combustibles, lo cual redundaría en menores índices de emisiones contaminantes de carbono.
El embajador noruego Lars Vagen dijo, a su vez, que cuando en 2012 venza el Protocolo de Kioto sobre emisiones de efecto invernadero –principal causa del calentamiento del planeta–, las naciones deberán asumir «la misión difícil de conseguir un convenio mundial para reducir la emisión de gases y el efecto del Cambio Climático».
«Si los países más desarrollados no quieren (un acuerdo para) abatir el calentamiento global, la ONU no puede hacer nada para forzarlos, pero la ONU es la única vía para conseguir un nuevo acuerdo mundial», consideró el funcionario de Noruega, país patrocinador de la reunión.
La ecologista guatemalteca Vida Amor de Paz fue más trágica al considerar que si no se cambia el rumbo ni se disminuye la emisión de gases «el planeta podría colapsar en diez años, y no en 20 ó cien años como se creía».
Los más de 50 artistas fueron seleccionados por Herrera Yslas, asesorado por el comité curatorial, que tomaron en consideración «la trayectoria individual de los mismos durante los dos últimos años en cualquiera de las expresiones de la cultura visual», detallan los organizadores.
Los artistas son de nacionalidad guatemalteca o extranjeros residentes desde hace más de cinco años.
Herrera Yslaa, crítico de arte y poeta, ha sido curador principal de la Bienal de La Habana durante 25 años y se ha desempeñado como curador y jurado de diversos eventos internacionales de arte en el mundo.