El presidente del Bayern Múnich, Uli Hoeness, fue condenado hoy a tres años y medio de prisión efectiva por evasión de impuestos en un juicio seguido con enorme expectativa dentro y fuera de Alemania.
Múnich, Agencia dpa
La corte de Múnich declaró culpable en siete casos de evasión al directivo de 62 años, desde hace décadas cara visible de uno de los clubes más prestigiosos y ricos del mundo. Hoeness escuchó la sentencia con gesto sereno y la mirada clavada en el suelo.
La fiscalía pedía una pena de cinco años y medio de cárcel, mientras que la defensa esperaba una condena de prisión en suspenso. Hoeness no tendrá que entrar aún en prisión porque su abogado anunció que apelará la sentencia: la condena será en firme sólo cuando la haya ratificado la instancia judicial superior.
«No tengo nada que añadir», dijo hoy Hoeness en su declaración final. Durante el juicio admitió haber evadido más de 18 millones de euros a través de una cuenta secreta en Suiza. Nuevas pruebas presentadas en el proceso elevaron la cifra evadida hasta los 28,5 millones de euros (39,7 millones de dólares).
La defensa esperaba que los jueces consideraran un atenuante la autodenuncia que Hoeness presentó ante el fisco el año pasado y que destapó el escándalo, pero la presentación se consideró inválida y no influyó en la pena.
Aunque la mayoría daba por hecho una condena de cárcel, prevista por ley para casos de evasión superiores al millón de euros, la sentencia fue recibida con estupor en Alemania, donde Hoeness encarnaba un papel de racionalidad financiera y autoridad moral.
Impulsivo, franco y dueño de una fábrica de salchichas en Núremberg, Hoeness era un mito del fútbol alemán.
Como jugador ganó el Mundial de 1974 con Alemania y conquistó diversos títulos con el Bayern Múnich antes de retirarse en 1979 por problemas en la rodilla. Desde entonces siguió siempre vinculado al club bávaro, primero como mánager general desde 1979 y luego como presidente desde 2009.
Su foto ingresando en prisión podría significar por eso un duro golpe para el Bayern.
El club lo mantuvo hasta ahora en el cargo, pero muchos creen que no tendrá más alternativa que destituirlo tras la condena. Hoeness aún vio desde el palco del Allianz Arena el empate 1-1 ante el Arsenal este martes en Liga de Campeones y celebró con los brazos en alto el gol del equipo de Josep Guardiola.
«Evadí impuestos», confesó el directivo en su declaración ante la corte el lunes. «Pero no soy un parásito social. Pagué cinco millones a instituciones sociales y 50 millones de impuestos. No quiero presumir de eso, sino sólo dejar las cosas claras».
El jefe del Bayern también confirmó su adicción a apostar por negocios en Bolsa hasta «perder la visión de los beneficios y las pérdidas». «Es algo que puede pasar cuando uno apuesta y está como loco, tal como estaba yo entonces».
Hoeness tenía estrechos contactos en las más altas esferas políticas y económicas, por lo que su juicio fue seguido desde todas las instancias del país. Incluso la canciller Angela Merkel se mostró «decepcionada» al conocer el escándalo el año pasado.