Antes de viajar a Puerto España, el Presidente de los Estados Unidos viajó hoy a México donde se entrevista con su colega Felipe Calderón para abordar temas tan importantes para ambos países y para la región como los del narcotráfico y la migración. Esa visita al vecino país tiene enorme importancia para Guatemala por el hecho de que todo lo que acuerden los dos mandatarios norteamericanos tendrá repercusiones que hemos de sentir en nuestro territorio en las dos cuestiones mencionadas.
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En lo relativo al narcotráfico, hay que destacar que esta reunión se produce después de la visita que hiciera la Secretaria de Estado Hillary Clinton a México, cuando dijo que «nuestra demanda insaciable por drogas ilegales alimenta el narcotráfico», lo que constituye un giro fundamental en la postura norteamericana respecto a ese problema. Hasta esta administración, el tema se abordó casi con exclusividad con relación al tráfico de los estupefacientes y debe recordarse que existe en Estados Unidos una fórmula que les permite certificar o no a los países de acuerdo a sus esfuerzos para enfrentar a los grupos de narcotraficantes.
Hace mucho tiempo que se escuchaban voces en la región criticando esa postura porque si algo merecía ser criticado era la política de Estados Unidos en cuanto al consumo y la presión que ese enorme mercado ejerce sobre el comercio de la droga. Pero obviamente no había país ni institución multilateral que pudiera quitar la certificación a Estados Unidos de la misma manera en que ellos lo hacían con nuestros países cuando sentían que los aportes eran insuficientes.
La declaración de la Secretaria de Estado cambia radicalmente el panorama porque incluye, por vez primera, el factor de la «insaciable demanda» planteada por los norteamericanos y la ausencia de éxitos significativos para el combate de los cárteles que adentro de las grandes ciudades norteamericanas se dedican al menudeo. Al fin de cuentas, esas ventas al consumidor final son las que se acumulan para generar las multimillonarias ganancias que se reparten en las distintas etapas desde la fabricación hasta el consumo que realizan los individuos en Estados Unidos.
Uno de los criterios que manejan en Washington es que el incremento de la violencia en México y los países centroamericanos es cabalmente porque antes nuestros territorios eran utilizados únicamente como puente para el trasiego, mientras que ahora los traficantes distribuyen buena parte de su producto en el mercado local, lo que desata disputas violentas. Tomando en cuenta que el menudeo no genera el mismo nivel de violencia en Estados Unidos, puede cuestionarse seriamente la validez de ese argumento, porque es obvio que las grandes disputas y los enfrentamientos más sangrientos se dan por los grandes cargamentos que tienen el destino final en Norteamérica.
Obama declaró ayer a CNN que su gobierno tiene la intención de incrementar los aportes del Plan Mérida y me imagino que eso será lo que hablará con Calderón y con los presidentes Centroamericanos cuando los vea en Trinidad y Tobago. Porque 16 millones de dólares, suma que dieron a Guatemala para este año, son una migaja en comparación con los recursos que mueven los narcos que tienen entre el bolsillo a todos los llamados a controlar el tráfico.